México recurre al arroz importado para contener la inflación alimentaria
Por EDITOR Julio 7, 2026 36
El arroz que llega a la mesa de millones de familias mexicanas depende cada vez más del mercado internacional. Ante una producción nacional insuficiente para cubrir la demanda, la Secretaría de Economía abrió un nuevo cupo de importación de arroz paddy con arancel preferencial, una medida que busca garantizar el abasto y evitar presiones sobre uno de los alimentos básicos de la canasta alimentaria.
Detrás del acuerdo hay una realidad poco conocida: México importa la mayor parte del arroz que consume. El propio Gobierno reconoce que resulta necesario mantener abiertas fuentes alternas de suministro para complementar el consumo nacional y evitar que una menor oferta se traduzca en incrementos de precio para los consumidores.
El documento señala expresamente que “resulta necesario contar con fuentes alternas de abasto que permitan complementar el consumo nacional de arroz” y añade que el objetivo del cupo es “diversificar la proveeduría, generar mejores condiciones de competencia y contribuir a la estabilidad de precios, particularmente en beneficio de los consumidores de menor poder adquisitivo”.
Las cifras reflejan la magnitud de esa dependencia. Durante 2025, México importó 1 millón 88 mil toneladas de arroz, de las cuales 81% correspondieron a arroz paddy, el grano sin procesar que posteriormente es industrializado en el país. Estados Unidos aportó 49% de esas importaciones, seguido por Uruguay (30%) y Brasil (18%), mientras que el volumen total aumentó 3.2% respecto de 2024.
El nuevo cupo permanecerá vigente hasta el 31 de diciembre de 2026 y permitirá importar arroz procedente de países que ya cuentan con autorización fitosanitaria, entre ellos Estados Unidos, Brasil, Uruguay y Guyana. La Secretaría de Economía sostiene que estos volúmenes tienen un carácter complementario y no desplazan la producción nacional, sino que ayudan a mantener abastecido el mercado interno.
Para la industria alimentaria, la decisión representa una mayor certidumbre en el suministro de materia prima y reduce el riesgo de interrupciones que puedan encarecer los costos de producción. Para los consumidores, el beneficio esperado es contener el precio de un producto presente en miles de millones de platillos al año y que forma parte de la dieta cotidiana de millones de hogares.
La medida también confirma una tendencia de política económica. En lugar de esperar a que el mercado reaccione frente a una posible escasez, el Gobierno utiliza los cupos de importación como una herramienta preventiva para moderar presiones inflacionarias y garantizar la disponibilidad de alimentos estratégicos.
Más allá de un trámite de comercio exterior, el acuerdo revela una realidad estructural: la estabilidad del precio del arroz en México depende, en buena medida, del acceso continuo al mercado internacional. Mientras la producción nacional no alcance para cubrir la demanda, las importaciones seguirán siendo una pieza clave para proteger el poder adquisitivo de las familias mexicanas.
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