Zacatecas, bajo fuego de los cárteles
Por EDITOR Septiembre 2, 2026 25
El cochebomba contra la comandancia de Ojocaliente abre el temor a una nueva disputa territorial entre grupos criminales y a que el estado sea utilizado como frente de una confrontación nacional.
El ataque con un cochebomba contra la comandancia de la Policía Municipal de Ojocaliente colocó nuevamente a Zacatecas en el centro de la disputa entre organizaciones criminales. La explosión dejó 11 personas lesionadas y alrededor de 40 viviendas dañadas, de acuerdo con el reporte más reciente de las autoridades.
El atentado, ocurrido el 30 de agosto, fue atribuido por autoridades estatales al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Sin embargo, el especialista en seguridad David Saucedo advierte que el episodio puede tener una dimensión mayor a una agresión contra una corporación policial y formar parte de un reacomodo entre grupos criminales que disputan territorios y posiciones de poder.
Saucedo plantea tres escenarios: una ofensiva territorial del CJNG, una represalia contra grupos asociados con La Mayiza o una estrategia para convertir a Zacatecas en un punto de presión dentro de una confrontación de alcance nacional. Esta última posibilidad implicaría utilizar la violencia en el estado para obligar a las fuerzas de seguridad a concentrarse en la región y abrir espacios en otros frentes.
El dato relevante es que el atentado no ocurre de manera aislada. En los últimos días se registraron otros ataques con explosivos en municipios del sur-sureste de Zacatecas, mientras que el estado acumula un aumento considerable de este tipo de agresiones. Reuters reportó que Zacatecas pasó de un ataque con explosivos en 2024 a seis en 2025 y diez en lo que va de 2026.
La respuesta oficial ya produjo un primer resultado. Juan Pedro “N”, de 29 años y originario de Aguascalientes, fue detenido en el municipio de Cuauhtémoc durante un operativo conjunto. Las autoridades aseguraron un explosivo artesanal, una granada, 22 artefactos ponchallantas, cinco cargadores abastecidos, drogas y un vehículo. La Fiscalía General de la República analiza la atracción de las investigaciones relacionadas con los hechos.
La preocupación de fondo, sin embargo, no está sólo en quién ejecutó el atentado, sino en lo que revela sobre la capacidad operativa de los grupos criminales. El uso de explosivos contra instalaciones policiales busca producir daños materiales, pero también generar miedo, exhibir vulnerabilidad institucional y elevar el costo de mantener presencia del Estado en zonas disputadas.
Para Zacatecas, el riesgo es que la entidad vuelva a convertirse en un corredor estratégico de una guerra criminal que rebasa sus fronteras. El propio análisis de seguridad apunta a que los movimientos de los cárteles pueden responder a decisiones tomadas fuera del estado y vinculadas con reacomodos nacionales.
La detención de un presunto implicado representa un avance para la investigación, pero todavía no responde las preguntas centrales: quién ordenó el ataque, cuál era su objetivo y si forma parte de una ofensiva territorial más amplia. Esas respuestas determinarán si Ojocaliente fue un episodio aislado o la señal de una nueva etapa de violencia en Zacatecas.
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