Petróleo y bonos ponen al peso y a la BMV bajo presión

Por EDITOR Septiembre 2, 2026 56

El crudo roza 95 dólares por barril, las bolsas asiáticas caen hasta 4% y el dólar recupera fuerza; México llega a la sesión con el IPC en su peor nivel desde finales de agosto

Los mercados financieros arrancan este miércoles con un nuevo episodio de aversión al riesgo, provocado por la escalada militar entre Estados Unidos e Irán, el repunte del petróleo y una venta global de bonos que está elevando los costos de financiamiento. La combinación es particularmente incómoda para México porque presiona simultáneamente al mercado accionario, al peso y a las expectativas de inflación. 

El golpe comenzó en Asia. El Nikkei japonés cayó alrededor de 2.9%, el Kospi surcoreano perdió cerca de 4%, mientras el Hang Seng retrocedió 0.8% y el Shanghai Composite 0.9%. Los inversionistas reaccionaron al encarecimiento de la energía y al aumento de los rendimientos de los bonos, dos factores que reducen el atractivo de los activos de mayor riesgo. 

El petróleo vuelve a ser el principal catalizador. El Brent llegó a superar los 97 dólares durante las operaciones asiáticas antes de moderarse hacia 94 dólares, mientras el WTI llegó a 92.29 y posteriormente retrocedió hacia 89.50 dólares. El mercado teme que una mayor escalada en Medio Oriente afecte los flujos de crudo a través del Estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del mundo. 

México, sin embargo, recibe un efecto mixto. El precio de la Mezcla Mexicana de Exportación cerró el martes en 89.26 dólares por barril, un incremento de 9.3% respecto al cierre previo y su nivel más alto desde julio. Para las finanzas públicas y Pemex, un petróleo más caro representa un ingreso potencialmente favorable; para la economía mexicana, en cambio, un encarecimiento persistente de los combustibles puede alimentar presiones inflacionarias. 

El peso mexicano llega relativamente estable frente a la magnitud del movimiento internacional. El tipo de cambio de cierre del 1 de septiembre fue de 17.0026 pesos por dólar, mientras que el FIX publicado para el 2 de septiembre se ubicó en 16.9755. En operaciones de mercado, la paridad ronda los 17 pesos, una zona que se ha convertido nuevamente en referencia para los inversionistas. 

La amenaza para el peso no proviene únicamente del conflicto. El dólar se ha fortalecido mientras los inversionistas buscan refugio y aumentan las expectativas de que la Reserva Federal mantenga una postura más restrictiva. Reuters reportó que las probabilidades de un incremento de tasas de la Fed en septiembre llegaron a 68%, después de las señales recientes de mayor preocupación por la inflación. 

El mercado mexicano también tiene un problema propio: el S&P/BMV IPC cerró el martes en 64,514.25 puntos, con una caída de 1.4%, acumulando su quinta sesión consecutiva a la baja. El índice terminó prácticamente en el mínimo de la jornada, en un movimiento acompañado por las pérdidas de Wall Street y la presión internacional sobre los activos de riesgo.  

El entorno previo a la apertura de este miércoles no ofrece todavía una señal clara de recuperación. Con las bolsas asiáticas en fuerte descenso, los futuros estadounidenses también apuntaban a la baja y el petróleo permanecía elevado, la BMV enfrenta una probabilidad mayor de iniciar bajo presión, aunque el comportamiento del peso y de las acciones relacionadas con materias primas podría amortiguar parte del golpe. Esto es una valoración de mercado, no una predicción cierta. 

El otro frente que México debe vigilar son las tasas. Banco de México mantiene su tasa objetivo en 6.50%, después de haberla reducido a ese nivel en mayo y mantenerla sin cambios en junio y agosto. Al mismo tiempo, la inflación general se ubicó en 3.26% en la primera quincena de agosto, todavía por encima del objetivo puntual de 3%.  

Esto complica el escenario para nuevos recortes de tasas. Si el petróleo permanece elevado, el riesgo es que la energía vuelva a presionar la inflación y obligue a los bancos centrales a mantener tasas altas durante más tiempo. En México, eso puede limitar el espacio para una relajación monetaria rápida, aun cuando la actividad económica demande condiciones financieras menos restrictivas.

La encuesta más reciente de especialistas consultados por Banco de México ofrece un panorama moderadamente mejor para el crecimiento, pero todavía débil: los analistas elevaron su previsión para 2026 hacia alrededor de 1.25%, mientras redujeron ligeramente su expectativa de inflación general a 3.90%. 

El resultado es un mercado mexicano atrapado entre dos fuerzas. El petróleo alto favorece los ingresos petroleros, pero encarece la energía; un peso cercano a 17 unidades conserva estabilidad, pero enfrenta un dólar más fuerte; y la BMV llega debilitada justo cuando aumenta la aversión global al riesgo.

La sesión de este miércoles tendrá como principal prueba la capacidad del peso y de la Bolsa mexicana para absorber el deterioro externo sin entrar en una nueva ola de ventas. La zona de 64 mil puntos del IPC y el nivel de 17 pesos por dólar serán las referencias inmediatas para medir si el mercado encuentra estabilidad o si continúa el ajuste.

 

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