Trump quiere cobrar peaje en Ormuz y rompe con décadas de política marítima de EE.UU.
Por EDITOR Julio 14, 2026 22
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un giro en la estrategia estadounidense sobre el Estrecho de Ormuz al plantear que los buques comerciales paguen una tarifa equivalente al 20% del valor de su carga a cambio de recibir protección militar durante su tránsito por una de las rutas energéticas más importantes del planeta.
La propuesta forma parte del endurecimiento de la política estadounidense tras la reactivación del conflicto con Irán. Trump sostuvo que Washington será “reembolsado” por los costos de garantizar la seguridad marítima en la zona, argumentando que la Marina estadounidense asume gran parte del esfuerzo para mantener abierta la navegación internacional.
El planteamiento representa un cambio significativo respecto a la postura histórica de Estados Unidos, que durante décadas defendió la libre navegación en aguas internacionales sin imponer cuotas a las embarcaciones comerciales. Especialistas en derecho marítimo advierten que un esquema de cobro unilateral podría abrir un debate sobre la legalidad de la medida conforme al derecho internacional.
El Estrecho de Ormuz constituye uno de los puntos más estratégicos del comercio global. Antes del recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán, por esa ruta transitaba alrededor del 20% del petróleo y una parte significativa del gas natural licuado comercializado en el mundo, por lo que cualquier alteración en su operación tiene efectos inmediatos sobre los mercados energéticos.
En paralelo, Trump afirmó que Estados Unidos mantiene la capacidad para atacar nuevamente instalaciones vinculadas al programa nuclear iraní si considera que representan una amenaza para la seguridad nacional. Entre los objetivos mencionó el complejo subterráneo conocido como Pickaxe Mountain, donde, según estimaciones de inteligencia citadas por diversos analistas, Irán habría reconstruido parte de su infraestructura nuclear.
Irán respondió que no permitirá la intervención estadounidense en el control del estrecho y reiteró que considera la presencia militar de Washington un factor de desestabilización en la región. La tensión mantiene en alerta a navieras, aseguradoras y mercados financieros por el riesgo de una nueva interrupción en el suministro energético mundial.
Analistas internacionales consideran que, de concretarse un sistema de cobro por protección marítima, el impacto podría extenderse mucho más allá del Golfo Pérsico, al incrementar los costos logísticos del comercio internacional y trasladar presiones adicionales a los precios del petróleo, el transporte y la inflación global.



