Trump condiciona el mercado de EU a Bombardier: fabricar ahí o quedar fuera

Por EDITOR Septiembre 8, 2026 27

La amenaza abre otro frente en la guerra comercial con Canadá, pero expone una paradoja: el fabricante canadiense ya tiene una amplia operación en Estados Unidos, emplea a 3,500 personas y compra más de 2,500 millones de dólares anuales a proveedores estadounidenses.

Donald Trump elevó la presión comercial contra Canadá al amenazar con impedir que Bombardier venda sus aviones en Estados Unidos si no comienza a fabricarlos en territorio estadounidense. El presidente estadounidense lanzó la advertencia el lunes a través de Truth Social, sin que la Casa Blanca haya detallado todavía qué mecanismo utilizaría para bloquear las entregas. 

La amenaza llega en un momento especialmente delicado para la relación entre Washington y Ottawa. Las negociaciones comerciales entre ambos países se rompieron el 21 de agosto y Canadá comenzó este martes a aplicar nuevos aranceles de represalia sobre alrededor de 20 mil millones de dólares en productos estadounidenses. El episodio con Bombardier se suma así a una escalada que ya involucra aranceles, cadenas de suministro y acceso al mercado. 

El problema para la Casa Blanca es que Bombardier no opera en Estados Unidos como una empresa completamente extranjera. La compañía tiene 3,500 trabajadores estadounidenses, alrededor de 2,800 proveedores en 47 estados, fábricas y centros de servicio en el país. Además, produce en Texas las alas de su avión Global 8000 y componentes de controles de vuelo en el área de Los Ángeles. 

La integración llega incluso al terreno militar. Bombardier mantiene una planta en Kansas dedicada a preparar aeronaves fabricadas en Canadá para misiones especiales y cuenta con una presencia importante en Wichita. El senador republicano Jerry Moran salió públicamente en defensa de la operación de la compañía y destacó que más de mil trabajadores de Kansas dependen directamente de su actividad. 

La empresa respondió poniendo el acento precisamente en esa integración. Bombardier informó que su cadena de suministro incluye unas 2,800 compañías estadounidenses y que destina más de 2,500 millones de dólares al año a proveedores de Estados Unidos. También aseguró que continuará invirtiendo en sus empleados, clientes y comunidades estadounidenses. 

La amenaza también resulta relevante porque los aviones de Bombardier ya cuentan con autorización de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos y cumplen con las reglas del acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. Un analista citado por Reuters consideró poco probable que los clientes cancelen pedidos y señaló que muchos de los jets de Bombardier utilizan motores fabricados por empresas estadounidenses como Honeywell Aerospace y GE Aerospace. 

El conflicto tiene además un antecedente político. A principios de año, Trump ya había amenazado con aplicar un arancel de 50% a los aviones fabricados en Canadá y cuestionó la certificación canadiense de aeronaves de Gulfstream. Aquellas medidas no terminaron aplicándose de la forma anunciada y Canadá posteriormente certificó varios modelos de la firma estadounidense. 

El nuevo episodio pone sobre la mesa algo más profundo que una disputa entre dos fabricantes. La industria aeroespacial norteamericana está construida sobre cadenas de suministro integradas, por lo que obligar a una compañía como Bombardier a trasladar producción para conservar acceso al mercado estadounidense podría elevar costos y alterar inversiones y empleos en ambos lados de la frontera. Por ahora, la Casa Blanca ha lanzado la amenaza, pero no ha explicado cómo pretende ejecutarla. 

 

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