Sinaloa llega al relevo con Morena dividido y sin consenso sobre el interino

Por EDITOR Agosto 25, 2026 30

El Congreso de Sinaloa enfrenta una definición política de alto riesgo: elegir al gobernador interino que deberá asumir el cargo mientras Rubén Rocha Moya permanece separado de la gubernatura. La sesión convocada para resolver el relevo quedó marcada por la falta de consenso entre las distintas corrientes de Morena.

La disputa no es solamente por un nombre. La designación definirá quién tendrá el control político del Ejecutivo estatal durante una etapa especialmente delicada para Sinaloa, después de la crisis de gobernabilidad y seguridad que ha acompañado al gobierno de Rocha Moya.

La falta de acuerdos obligó a frenar la sesión legislativa y abrió una negociación entre los grupos parlamentarios. El Congreso requiere construir una mayoría suficiente para sacar adelante el nombramiento, mientras distintas fuerzas buscan evitar que el próximo gobernador interino quede identificado con una sola corriente política.

Entre los perfiles que aparecen en la discusión se encuentran Teresa Guerra, Omar López, Jesús Ibarra y Graciela Domínguez, todos con diferentes vínculos y trayectorias dentro de la política sinaloense. La definición dependerá tanto de los votos disponibles como de la capacidad de cada grupo para construir un acuerdo que resulte políticamente sostenible.

La presidenta Claudia Sheinbaum también elevó el nivel de exigencia sobre el proceso. De acuerdo con lo difundido en la información, pidió que el sucesor sea una persona capaz, honesta y profesional, un mensaje que adquiere especial relevancia ante la disputa interna que se desarrolla en el Congreso.

El problema para Morena es que la sucesión ocurre mientras persisten cuestionamientos políticos sobre el gobierno de Rocha Moya y después de su decisión de solicitar nuevamente licencia. La disputa por el interinato, por tanto, se ha convertido también en una prueba sobre la capacidad del partido gobernante para ordenar sus propias filas.

La oposición y sectores ciudadanos han reclamado que el próximo gobernador interino no sea una extensión del grupo político de Rocha Moya. Las protestas registradas frente al Palacio de Gobierno reflejan que la exigencia ya no se limita al interior del Congreso: también existe presión pública para que el relevo implique un cambio en la conducción del estado.

El Congreso tiene frente a sí una decisión que trasciende el periodo de licencia. El interino tendrá que administrar un estado con una crisis de seguridad aún abierta, una fuerte disputa política y una sociedad que exige resultados y certidumbre institucional.

La votación será, por ello, un termómetro de la relación entre las diferentes corrientes de Morena en Sinaloa y de la capacidad de la mayoría legislativa para construir un acuerdo. El nombre del próximo gobernador interino determinará, en buena medida, si el relevo funciona como una salida institucional o como una prolongación de la disputa política.

 

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