Pandillas matan a 47 en Kenscoff y exhiben el vacío de seguridad en Haití

Por EDITOR Agosto 25, 2026 31

Al menos 47 personas murieron y otras 22 resultaron heridas durante un ataque nocturno de pandillas en Kenscoff, una comunidad ubicada en las colinas que dominan Puerto Príncipe. La cifra fue reportada por Naciones Unidas, aunque la propia organización advirtió que el saldo podría aumentar. 

La incursión volvió a colocar en el centro de la crisis haitiana una pregunta que el gobierno no ha logrado responder: quién puede garantizar la seguridad de la población cuando las organizaciones criminales son capaces de atacar comunidades enteras con escasa resistencia.

Kenscoff ocupa una posición estratégica porque controla rutas hacia Puerto Príncipe y hacia zonas del sur del país. La comunidad ha sufrido alrededor de una docena de ataques de grupos armados desde el año pasado, provocando el desplazamiento de miles de personas. 

La violencia generó además una reacción de indignación entre los habitantes. Residentes cuestionaron la actuación de la Policía Nacional y exigieron incluso la salida del jefe policial local, al señalar que varias de las víctimas fueron asesinadas a poca distancia de una estación de policía. El gobierno calificó el ataque como un hecho atroz y prometió reforzar la seguridad. 

El problema rebasa este episodio. Naciones Unidas documentó que entre marzo y julio de 2026 al menos 613 personas fueron asesinadas y 375 resultaron heridas en enfrentamientos y violencia armada en zonas como Plaine du Cul-de-Sac y Cité Soleil. Más de una tercera parte de las víctimas no estaba vinculada con grupos criminales. 

La capacidad de las pandillas para extender su influencia también pone presión sobre el calendario político. Haití se prepara para celebrar elecciones generales en diciembre, las primeras en una década, pero la violencia y el control territorial de los grupos armados generan dudas sobre si existen condiciones mínimas para garantizar una jornada electoral segura. 

La respuesta internacional contempla una fuerza respaldada por Naciones Unidas para combatir a las pandillas, con el objetivo de alcanzar una capacidad superior a 5 mil 500 efectivos durante el otoño. Sin embargo, todavía existen dudas sobre su despliegue efectivo en todas las zonas afectadas. 

El ataque de Kenscoff deja así una señal más profunda que el número de víctimas: la violencia criminal continúa expandiéndose mientras la capacidad del Estado para proteger a la población permanece limitada. Cada nueva incursión incrementa el desplazamiento, debilita las instituciones y reduce las posibilidades de recuperar el control territorial.

Para Haití, el desafío ya no consiste únicamente en contener a las pandillas. El problema es reconstruir una autoridad estatal capaz de garantizar seguridad, movilidad y condiciones para que la población pueda participar en la vida política del país.

 

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