Sánchez niega que Marruecos orquestara la crisis de Ceuta
Por EDITOR Septiembre 3, 2026 25
Ante el Congreso, el presidente español rechazó que Rabat planeara la entrada masiva de migrantes, aunque reconoció que durante 10 horas la Gendarmería marroquí permitió el cruce. Aseguró que Ceuta y Melilla seguirán siendo españolas “a perpetuidad”.
La crisis migratoria de Ceuta llegó este jueves al Congreso de los Diputados con una pregunta central todavía abierta: ¿cómo fue posible que más de 70 mil personas cruzaran desde Marruecos hacia territorio español entre el 30 y el 31 de julio?
Pedro Sánchez rechazó que Marruecos haya planificado u orquestado la operación. El presidente del Gobierno español aseguró que ninguna institución del Estado, la Unión Europea ni ningún organismo internacional le ha proporcionado “evidencias sólidas” de que Rabat diseñara o ejecutara la entrada masiva.
Sin embargo, Sánchez reconoció un elemento que coloca a Marruecos en el centro de la discusión: durante unas 10 horas, en el momento de mayor intensidad de los cruces, la Gendarmería marroquí permitió que se atravesara la frontera. El presidente dijo que todavía debe determinarse si esa actuación respondió a inacción o a incapacidad para contener a la multitud.
La declaración adquiere mayor relevancia porque un informe policial conocido esta semana señaló una actuación inusualmente permisiva de las fuerzas marroquíes y describió una presencia menor de agentes en determinados puntos de la frontera. El documento, sin embargo, no identificó órdenes concretas de las autoridades marroquíes ni aportó una prueba independiente de que Rabat hubiera ordenado la operación.
Sánchez también negó que el Gobierno hubiera recibido advertencias que anticiparan una movilización de esa magnitud. Según su explicación ante el Congreso, los servicios de inteligencia y las fuerzas de seguridad no alertaron de la posibilidad de una entrada masiva como la que finalmente ocurrió. El Ejecutivo se comprometió a hacer públicos informes relacionados con la crisis.
El costo humano ha sido considerable. El Gobierno español cifra en 141 los migrantes fallecidos durante el episodio, aunque la cifra no ha sido explicada públicamente con detalle; además, varios miles de personas permanecen en Ceuta semanas después de la llegada masiva.
La crisis también ha abierto un frente diplomático. Sánchez reveló que España convocó el 21 de agosto a la embajadora de Marruecos por declaraciones de dos ministros marroquíes relacionadas con Ceuta y Melilla. Al mismo tiempo, insistió en que la cooperación con Rabat deberá contar con mayores mecanismos de coordinación y alerta.
En un mensaje dirigido tanto a Marruecos como a la política interna española, Sánchez fue categórico sobre la soberanía de las dos ciudades norteafricanas: aseguró ante los diputados que Ceuta y Melilla son españolas “a perpetuidad” y que así continuarán “hasta el final de los tiempos”.
La comparecencia no cerró la controversia. La oposición sostiene que existen indicios suficientes para atribuir a Rabat un papel deliberado en la crisis, mientras el Gobierno mantiene que no existen pruebas concluyentes. El debate, por tanto, se desplaza ahora hacia la publicación de los informes oficiales y hacia la capacidad de España para explicar cómo una frontera europea pudo quedar expuesta a un movimiento de semejante magnitud.
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