Reino Unido abre un frente comercial contra los asentamientos en Cisjordania

Por EDITOR Septiembre 8, 2026 59

Londres prepara la prohibición de bienes producidos en asentamientos israelíes en territorio palestino ocupado, una medida que busca presionar contra la expansión territorial y respaldar la solución de dos Estados. El movimiento endurece la relación con Israel y anticipa nuevas tensiones con Washington.

El Reino Unido está a punto de convertir su rechazo a la expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania en una medida comercial concreta. El gobierno británico anunciará este martes la prohibición de importar bienes producidos en esos asentamientos, en una decisión que el ministro de Trabajo y Pensiones, Pat McFadden, presentó como una respuesta específica a la expansión territorial y no como un boicot general a los productos israelíes. 

El anuncio estará a cargo del secretario británico de Exteriores, Ed Miliband, ante la Cámara de los Comunes. La medida forma parte del “reinicio” de la política de Londres hacia Israel que el gobierno del primer ministro Andy Burnham comenzó a preparar en las últimas semanas, con la defensa de una solución de dos Estados como uno de sus principales argumentos. 

El detonante inmediato es la aceleración de la construcción de asentamientos en Cisjordania, particularmente el proyecto E1, para el que Israel abrió licitaciones de más de mil viviendas. El gobierno británico sostiene que ese desarrollo amenaza con hacer inviable territorialmente un futuro Estado palestino al fragmentar el territorio que los palestinos reclaman para su Estado. 

La decisión representa un cambio respecto de la posición comercial que Londres mantenía hasta ahora. En septiembre, el gobierno británico había señalado que los productos de los asentamientos no gozaban de preferencias bajo el acuerdo comercial entre Reino Unido e Israel y, desde junio, había recomendado expresamente a las empresas británicas evitar actividades económicas y financieras en los asentamientos considerados ilegales bajo el derecho internacional. 

El alcance exacto de la prohibición todavía deberá conocerse. McFadden no detalló cómo se identificará el origen de las mercancías ni qué mecanismos aduaneros se utilizarán. Uno de los problemas señalados en los reportes previos es que productos provenientes de asentamientos pueden comercializarse con etiquetas que simplemente indican “Made in Israel”, lo que puede complicar la aplicación de la medida. 

El impacto económico directo podría ser limitado frente al volumen total del comercio bilateral, pero la dimensión política es considerable. La decisión afecta específicamente a actividades vinculadas con los asentamientos y, según los reportes previos, podría acompañarse de nuevas sanciones contra empresas o actores relacionados con su expansión. 

La reacción internacional también eleva el costo diplomático de la decisión. El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, ya calificó el eventual veto como una medida discriminatoria y advirtió sobre posibles represalias estadounidenses. Desde Israel también han surgido advertencias de respuesta frente a cualquier acción británica contra sus intereses. 

Londres, sin embargo, sostiene que su objetivo no es romper el comercio con Israel. La propuesta busca diferenciar entre el intercambio comercial con Israel y las actividades económicas desarrolladas en asentamientos de Cisjordania. En términos políticos, el mensaje es más amplio: el Reino Unido está dispuesto a utilizar herramientas comerciales para intentar frenar una política territorial que considera incompatible con la creación de un Estado palestino. 

 

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