Petróleo sobre 90 dólares pone a prueba al peso y a la BMV
Por EDITOR Septiembre 1, 2026 50
La escalada en Medio Oriente eleva el crudo, dispara los rendimientos de bonos y aumenta el riesgo de inflación y tasas más altas
Septiembre comienza con un nuevo foco de presión para los mercados: el repunte del petróleo por encima de los 90 dólares, provocado por la nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán, se combina con un fuerte aumento de los rendimientos de los bonos y expectativas de tasas de interés más altas. El escenario deja a los mercados mexicanos ante una apertura marcada por la cautela.
El Brent llegó a 92.20 dólares por barril durante la jornada del martes, mientras el WTI se movió alrededor de los 87 dólares. El lunes, los contratos cerraron en 90.49 y 85.76 dólares, respectivamente, después de que Estados Unidos atacara lanzadores iraníes cerca del estrecho de Ormuz y Teherán respondiera con misiles contra posiciones estadounidenses.
Para México, el repunte energético tiene una lectura doble. Por un lado, un petróleo más caro mejora el valor de las exportaciones y representa un alivio para los ingresos petroleros. La Mezcla Mexicana de Exportación cerró el 31 de agosto en 81.67 dólares por barril, de acuerdo con Pemex, frente a 79.90 dólares el día anterior.
Por otro, un petróleo persistentemente caro puede convertirse en un problema para la inflación. El mercado global ya está incorporando la posibilidad de que el aumento de la energía obligue a los bancos centrales a mantener una postura más restrictiva durante más tiempo. En Estados Unidos, los operadores asignan alrededor de 65% de probabilidad a un alza de tasas de la Reserva Federal en septiembre.
El golpe también se está reflejando en la renta fija. El rendimiento del bono estadounidense a 10 años llegó a 4.79%, mientras el bono japonés a 10 años alcanzó 3%, un nivel no visto desde 1996. El movimiento es relevante porque tasas internacionales más elevadas reducen el atractivo relativo de los activos de riesgo y encarecen el financiamiento global.
El peso mexicano llega a este episodio desde una posición particularmente fuerte. El tipo de cambio FIX de Banxico cerró agosto en 17.0147 pesos por dólar, mientras que el 31 de agosto la moneda llegó a cotizar por debajo de 17 pesos en algunos momentos. Para este martes, referencias de mercado colocaban al dólar alrededor de los 17 pesos.
Esa fortaleza puede funcionar como amortiguador frente al encarecimiento del petróleo y de otros bienes importados, pero también deja al peso expuesto a una eventual salida de capitales si aumenta la aversión global al riesgo. La moneda mexicana ha sido una de las divisas emergentes con mejor desempeño, impulsada por tasas relativamente altas y operaciones de carry trade.
La Bolsa Mexicana de Valores llega, en cambio, con menor margen. El S&P/BMV IPC cerró el 31 de agosto en 65,384.91 puntos, con una pérdida de 0.15%, después de haber acumulado varias sesiones negativas. El mercado mexicano enfrenta ahora el entorno externo de petróleo caro, mayores rendimientos de bonos y bolsas internacionales presionadas.
La señal que llega desde Asia tampoco es favorable para los activos de riesgo. El Nikkei terminó con una baja de 0.15%, el Hang Seng perdió 0.93%, Shanghái cayó 0.16% y el ASX 200 australiano retrocedió 0.10%. Corea del Sur y Taiwán fueron excepciones, con avances de 0.23% y 1.78%, respectivamente.
El mercado mexicano enfrenta además un factor monetario propio. Banxico mantiene la tasa objetivo en 6.50% y su siguiente decisión está programada para el 24 de septiembre. Mientras el petróleo presione la inflación global y la Reserva Federal evalúe endurecer nuevamente su postura, el margen para que el banco central mexicano siga recortando tasas se vuelve más estrecho.
La inflación mexicana tampoco está completamente fuera del radar. El último dato mensual disponible al inicio de septiembre corresponde a julio, cuando la inflación anual fue de 3.12%, con una inflación subyacente de 3.95%. El dato de la primera quincena de agosto estaba programado para publicarse el 24 de agosto, mientras el mercado sigue atento a la evolución de los precios energéticos.
Así, el principal riesgo para México esta semana no está únicamente en el petróleo. La combinación que vigilan los inversionistas es crudo caro + inflación + tasas internacionales más altas + menor apetito por riesgo. El peso tiene como defensa su fortaleza y el diferencial de tasas; la BMV, en cambio, enfrenta un entorno más complicado para iniciar septiembre.
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