Pemex mantiene presión sobre el fisco; Moody’s estima apoyos por 57 mil mdd
Por EDITOR Septiembre 25, 2026 93
La calificadora calcula que la petrolera requerirá transferencias federales para cubrir amortizaciones entre 2026 y 2030, mientras el costo financiero del Gobierno ya equivale a 17 por ciento de sus ingresos.
El respaldo del Gobierno federal a Pemex seguirá siendo una variable relevante para las finanzas públicas. Moody’s estima que la petrolera necesitará alrededor de 57 mil millones de dólares en transferencias federales entre 2026 y 2030 sólo para cubrir amortizaciones de deuda, lo que mantiene abierta la presión sobre el balance fiscal.
La estimación fue expuesta por Roxana Muñoz, vicepresidenta senior de Moody’s Ratings, quien señaló que Pemex requiere como piso alrededor de 8 mil 900 millones de dólares anuales de apoyo gubernamental para cumplir con sus obligaciones financieras. Las necesidades podrían ser mayores si persisten los déficits operativos de la empresa.
El problema trasciende a la petrolera. De acuerdo con Moody’s, los pagos de intereses del Gobierno mexicano pasaron de representar 11 por ciento de sus ingresos en 2021 a 17 por ciento, en un contexto en el que la deuda pública se encamina hacia niveles cercanos a 55 por ciento del PIB en los próximos años.
El respaldo a Pemex tampoco es nuevo. Entre 2019 y el segundo trimestre de 2023, la propia petrolera reportó 720 mil millones de pesos en apoyos del Gobierno federal, además de beneficios fiscales derivados de modificaciones al Derecho por la Utilidad Compartida. El CIEP calculó posteriormente que entre 2015 y el segundo trimestre de 2023 los estímulos fiscales y la reducción del DUC implicaron una renuncia recaudatoria de 720 mil 836 millones de pesos.
La situación actual tiene un matiz importante: Pemex informó en mayo que Moody’s había ratificado su calificación en B1 con perspectiva estable y que al primer trimestre de 2026 su deuda financiera era de 79 mil millones de dólares. La empresa también sostiene que el respaldo federal le ha permitido fortalecer su posición financiera y regresar al mercado local de capitales.
El punto de tensión está, por tanto, entre la estabilización financiera de Pemex y el costo que implica mantener ese respaldo. La empresa cuenta con apoyo gubernamental para cubrir amortizaciones, pero la calificadora advierte que sus necesidades financieras no se limitan a los vencimientos de deuda: también pesan su generación de flujo de efectivo y sus requerimientos operativos.
A esta presión se suma un segundo frente energético: un análisis del Observatorio Ciudadano de la Energía estimó que el llamado huachicol fiscal de diésel procedente de Estados Unidos llegó a 3.1 millones de barriles en junio, 520 por ciento más que en enero. El estudio calcula que equivalió a unos 102 mil barriles diarios importados ilegalmente durante ese mes. Se trata de una estimación de un organismo especializado, no de un dato oficial de comercio exterior.
El desafío para las finanzas públicas es doble: sostener el respaldo necesario para que Pemex cumpla sus obligaciones sin trasladar una presión creciente al presupuesto y, al mismo tiempo, enfrentar problemas de recaudación y comercio ilegal de combustibles. La cifra que ahora coloca Moody’s sobre la mesa —57 mil millones de dólares en amortizaciones durante cinco años— convierte el financiamiento de Pemex en un asunto que seguirá ligado a la trayectoria de la deuda pública.
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