México importa 1.8 millones de toneladas más de granos y eleva su factura a casi 12 mil mdd

Por EDITOR Octubre 27, 2026 61

Las compras externas crecieron 5.1% entre enero y septiembre de 2026; el maíz concentró más de la mitad del volumen y Estados Unidos abasteció casi todo el grano amarillo.

México aumentó en 1.8 millones de toneladas sus importaciones de granos, oleaginosas y derivados durante los primeros nueve meses de 2026, mientras el gasto por esas compras se acercó a los 12 mil millones de dólares. El crecimiento refleja la presión de la demanda interna y la importancia que han adquirido los suministros extranjeros para abastecer al mercado agroalimentario.

Entre enero y septiembre ingresaron al país 37.3 millones de toneladas de estos productos, un aumento de 5.1% respecto al mismo periodo de 2025. El valor de las importaciones llegó a 11 mil 920.9 millones de dólares, 8.1% más que los 11 mil 26.6 millones registrados un año antes, de acuerdo con datos de la Agencia Nacional de Aduanas de México analizados por el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).

El maíz fue el principal componente de las compras. México importó 19.46 millones de toneladas, 5.8% más que en el periodo comparable, por un valor de 4 mil 355.3 millones de dólares. El cereal representó 52.2% del volumen total de granos, oleaginosas y derivados que ingresaron al país.

El aumento se concentró en el maíz amarillo y quebrado, cuyas importaciones avanzaron 7.4%, hasta 18.87 millones de toneladas. De ese volumen, 99.8% provino de Estados Unidos, lo que evidencia la concentración del suministro en el principal socio comercial de México. En contraste, las compras de maíz blanco disminuyeron 27.8%, hasta 593 mil 100 toneladas.

La soya también presionó la factura agroalimentaria. Las importaciones del complejo de soya crecieron 16% en volumen y 23.8% en valor, hasta alcanzar 3 mil 325.2 millones de dólares. El incremento de 640.1 millones de dólares explicó 71.6% del aumento neto del gasto total en granos, oleaginosas y derivados durante el periodo.

El crecimiento de las importaciones no debe interpretarse de manera automática como una caída equivalente de la producción nacional. La Secretaría de Agricultura ha señalado que las necesidades de importación dependen del tipo de grano, su uso y la demanda de sectores como el pecuario y el industrial. El maíz blanco, destinado principalmente al consumo humano, tiene una dinámica distinta a la del maíz amarillo, utilizado en buena medida para alimentación animal y procesos industriales.

Aun con esa distinción, el volumen de compras externas plantea un desafío para la política agroalimentaria: fortalecer la producción nacional donde sea viable, mejorar la rentabilidad del productor y reducir la exposición a cambios de precios y disponibilidad en los mercados internacionales. La dependencia también tiene implicaciones comerciales, porque una proporción elevada de las compras de maíz amarillo está concentrada en un solo país proveedor.

El dato de fondo es que México importó más y pagó todavía más por esos suministros: el valor de las compras creció por encima del volumen. La evolución de los precios, la composición de los productos adquiridos y la capacidad productiva interna serán determinantes para saber si la presión sobre la factura agroalimentaria continúa durante el cierre de 2026.

 

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