Macron descarta por ahora la emergencia, pero endurece el control de las protestas

Por EDITOR Octubre 26, 2026 23

El presidente francés apuesta por restricciones locales, despliegues policiales y diálogo ante las movilizaciones por el costo de vida y los servicios públicos; la medida extraordinaria sigue disponible si la situación lo justifica.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, sostuvo que la situación de seguridad en el país no requiere, por ahora, declarar un estado de emergencia, aunque dejó abierta la posibilidad de recurrir a esa medida si las circunstancias lo justifican. Su postura llega después de semanas de protestas sociales que han derivado en enfrentamientos, saqueos y daños a edificios públicos y establecimientos comerciales en distintas ciudades.

Durante una visita a Doha, el 21 de octubre, Macron defendió el uso de las herramientas que contempla la legislación vigente para contener los disturbios. Entre ellas están las restricciones a concentraciones, los toques de queda localizados y las decisiones de los prefectos para responder a riesgos específicos. El mandatario afirmó que estas medidas pueden aplicarse sin activar el régimen extraordinario.

La crisis comenzó con movilizaciones estudiantiles por las condiciones de las escuelas, la falta de docentes, el deterioro de los edificios y los cambios en el sistema de acceso a la universidad. Las protestas se ampliaron con reclamos por el costo de vida y los servicios públicos, y sumaron a sindicatos y participantes del movimiento de los chalecos amarillos. En algunas localidades, las concentraciones pacíficas coincidieron con episodios de vandalismo y violencia.

La respuesta oficial se ha concentrado en reforzar la presencia policial, restringir determinadas manifestaciones y proteger comercios e instalaciones públicas. Las autoridades también han aplicado toques de queda parciales en zonas afectadas. El Gobierno sostiene que busca recuperar el orden y distinguir entre quienes expresan demandas sociales y quienes cometen delitos durante las movilizaciones.

El alcance de los disturbios mantiene la presión sobre el Ejecutivo. En las protestas del sábado 24 de octubre, la policía detuvo a 1,435 personas, según cifras difundidas por Reuters el lunes. Las autoridades también advirtieron sobre la posibilidad de nuevos episodios de violencia durante las movilizaciones previstas para el 31 de octubre. El Gobierno prepara un dispositivo de seguridad reforzado.

La decisión de no declarar el estado de emergencia no ha eliminado la controversia sobre los límites de la actuación policial. Organizaciones sindicales, sectores de izquierda y defensores de las libertades civiles han cuestionado las prohibiciones de manifestaciones y otras restricciones. Advierten que las medidas pueden afectar el derecho a la protesta, incluso cuando no todos los participantes están involucrados en actos violentos.

El debate se produce además a pocos meses de las elecciones presidenciales previstas para 2027. La inseguridad, el costo de vida y la respuesta gubernamental a las protestas forman parte de una discusión política más amplia, mientras el Gobierno enfrenta presiones para atender las demandas sociales sin agravar las tensiones en las calles.

Por ahora, Macron mantiene una estrategia basada en el uso de las facultades ordinarias del Estado, el refuerzo policial y el diálogo con los sectores movilizados. El estado de emergencia permanece como una opción condicionada a la evolución de los acontecimientos. La prueba para el Gobierno será recuperar la tranquilidad sin extender de forma desproporcionada las restricciones a las libertades públicas.

 

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