Machado vuelve a Venezuela y busca liderar la transición política
Por EDITOR Octubre 26, 2026 24
La Nobel de la Paz regresó tras casi diez meses fuera del país y fue recibida por simpatizantes. Su desafío será recuperar protagonismo en una transición sin fecha electoral definida.
María Corina Machado regresó a Venezuela después de casi diez meses fuera del país y volvió al centro de la disputa por el futuro político venezolano. La dirigente opositora y Premio Nobel de la Paz 2025 confirmó su llegada el domingo 25 de octubre con un mensaje dirigido a sus seguidores: “Estoy aquí, con ustedes”. Su retorno ocurrió en medio de una etapa de transición encabezada por el Gobierno interino de Delcy Rodríguez.
Machado salió de Venezuela en diciembre de 2025 para viajar a Oslo y recibir el Nobel de la Paz, después de permanecer más de un año en la clandestinidad. Desde el extranjero buscó mantener su influencia política y gestionar su regreso. De acuerdo con reportes periodísticos, varios intentos anteriores no se concretaron por obstáculos logísticos y políticos, lo que convirtió su vuelta en un episodio de alto impacto para la oposición.
La dirigente fue recibida por simpatizantes durante su recorrido por el país. Su retorno busca reactivar el movimiento opositor dentro de Venezuela, después de meses de actividad política desde el exterior. El desafío es convertir ese respaldo en influencia efectiva sobre las decisiones de la transición y en una estrategia capaz de presionar por nuevas elecciones.
El escenario político cambió desde las controvertidas elecciones presidenciales de 2024, en las que Machado fue inhabilitada para competir y respaldó la candidatura de Edmundo González Urrutia. La oposición sostuvo que González ganó aquellos comicios, mientras las autoridades electorales proclamaron vencedor a Nicolás Maduro. La disputa por la legitimidad de ese resultado marcó la crisis política que precedió a la actual etapa de transición.
El regreso de Machado ocurre mientras el Gobierno interino y sectores de la oposición participan en conversaciones respaldadas por Washington. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, atribuyó las condiciones que permitieron su retorno al proceso de reconciliación, que, según afirmó, ha facilitado liberaciones de presos políticos y el regreso de opositores exiliados. Sin embargo, Machado no forma parte de la mesa de negociación y ha reclamado garantías políticas más amplias.
La ausencia de una fecha para las próximas elecciones presidenciales mantiene abierta la incertidumbre. Las conversaciones contemplan revisar normas relacionadas con las inhabilitaciones políticas y otras condiciones institucionales, pero todavía no existe un calendario electoral anunciado. Para la oposición, el regreso de Machado puede aumentar la presión para que el proceso se traduzca en garantías verificables y una ruta hacia comicios libres.
La reacción del Gobierno interino será determinante. Permitir que Machado se organice y ejerza actividad política sin restricciones sería una señal de apertura; limitar sus movimientos o reactivar medidas en su contra podría elevar las tensiones internas y complicar el diálogo. Hasta ahora, el retorno no resuelve por sí mismo las diferencias sobre las reglas electorales, la participación de todos los sectores ni el alcance de la transición.
Machado vuelve, por tanto, a un país donde su capacidad de movilización deberá medirse dentro del territorio y frente a un proceso político que no controla. Su regreso modifica el equilibrio de la oposición y puede reactivar la presión ciudadana, pero el desenlace dependerá de las garantías que se establezcan, de la respuesta del Gobierno interino y de que las negociaciones definan una ruta electoral concreta.
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