La escuela pone pausa al celular durante toda la jornada
Por EDITOR Noviembre 3, 2026 30
Desde este 3 de noviembre, estudiantes de educación básica podrán llevar sus teléfonos, pero deberán mantenerlos guardados durante clases y recreos; la regla también alcanza a relojes inteligentes y otros dispositivos personales.
Los teléfonos celulares tendrán que permanecer guardados durante toda la jornada escolar en los planteles de educación básica del país. La nueva regulación entra en vigor este martes 3 de noviembre y comprende las clases y los periodos de recreo en escuelas públicas y particulares.
La disposición no impide que los alumnos lleven sus dispositivos a la escuela. El cambio consiste en que no podrán utilizarlos durante el horario escolar, una restricción que también incluye relojes inteligentes, tabletas y otros equipos electrónicos personales.
El Acuerdo 09/09/26, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 22 de septiembre, comprende educación inicial, preescolar, primaria y secundaria. La Secretaría de Educación Pública busca reducir las distracciones, favorecer la concentración y recuperar espacios de convivencia entre estudiantes.
La regla contempla excepciones. Los dispositivos podrán utilizarse cuando formen parte de actividades pedagógicas previamente planeadas y supervisadas por docentes, ante emergencias personales o cuando existan necesidades de salud, discapacidad, accesibilidad, inclusión o circunstancias particulares justificadas.
Para bachilleratos, la aplicación será distinta: cada institución establecerá medidas acordes con su comunidad educativa para promover un uso seguro y responsable. En educación superior, los lineamientos fomentan el aprovechamiento responsable de la tecnología, en respeto a la autonomía de las instituciones.
La regulación fue acordada con autoridades educativas de las 32 entidades federativas. La SEP sostiene que el propósito es proteger la atención y el aprendizaje, además de propiciar que los recreos y otros espacios escolares vuelvan a ser momentos de interacción directa, conversación y actividad física.
El desafío estará en la aplicación cotidiana. Las escuelas tendrán que comunicar las reglas a estudiantes y familias, establecer mecanismos para atender emergencias y garantizar que las excepciones no se conviertan en obstáculos para quienes necesitan un dispositivo por motivos médicos o de accesibilidad. La medida no significa sacar la tecnología de la educación, sino delimitar cuándo y para qué puede utilizarse.
