Guadalajara paga décadas de rezago hídrico con cortes, agua sucia y obras millonarias
Por EDITOR Octubre 29, 2026 46
La crisis del suministro llevó a la Federación y Jalisco a anunciar una inversión conjunta de 24 mil 700 millones de pesos. El reto inmediato es recuperar la calidad y continuidad del servicio; las obras principales se proyectan hasta finales de 2028.
La Zona Metropolitana de Guadalajara enfrenta una crisis de abastecimiento de agua que combina cortes, problemas de calidad e infraestructura envejecida. El cierre temporal de una parte del sistema antiguo de suministro dejó a numerosas colonias con reducciones o interrupciones del servicio, mientras las autoridades avanzan en un plan de obras para modificar las condiciones de conducción y potabilización.
Un reporte publicado por El Universal señala que cerca de 45 por ciento de los habitantes de la metrópoli resintieron cortes durante varios días y que en algunas colonias se reportó falta de agua por más de 10 días. El Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) reconoció, además, que no había podido llevar agua a 15 por ciento de las colonias, según la información difundida por el diario.
La contingencia se relaciona con la suspensión temporal del suministro procedente del sistema antiguo de Chapala, cuyo funcionamiento y condiciones de conducción ya no permitían garantizar la calidad del agua. El SIAPA había informado que las medidas de racionamiento afectarían zonas abastecidas por la Planta Potabilizadora número 1 de Miravalle, con reducciones de presión o suspensiones temporales mientras se realizaban trabajos para mejorar la calidad del líquido.
Ante el problema, la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, anunciaron el 28 de octubre una inversión conjunta de 24 mil 700 millones de pesos. La Federación aportará 14 mil 500 millones y el gobierno estatal destinará 10 mil 200 millones, de acuerdo con el desglose presentado por ambas administraciones.
El plan federal contempla los acueductos Chapala-Guadalajara y Calderón-San Gaspar, además de obras complementarias para mejorar el suministro. Por su parte, Jalisco destinará recursos a la modernización de la planta potabilizadora número 1 de Miravalle, la intervención de colectores y otras acciones de saneamiento para reducir la contaminación del agua que llega al sistema.
La planta de Miravalle tiene alrededor de 70 años de antigüedad y abastece aproximadamente a 42 por ciento de la población de la zona metropolitana, según las autoridades estatales. El gobierno de Jalisco planteó realizar los trabajos por etapas, con una primera fase que permita recuperar capacidad de potabilización en el corto plazo y la modernización completa durante los siguientes dos años.
Los gobiernos federal y estatal sostuvieron que el financiamiento se cubrirá mediante recursos públicos y ajustes presupuestales, sin contratar deuda para el proyecto ni aumentar las tarifas del agua. También se prevé que las principales obras hidráulicas estén concluidas hacia finales de 2028, por lo que el anuncio de inversión no significa que la crisis de suministro vaya a resolverse de inmediato.
El problema deja una pregunta central para los habitantes: cómo garantizar agua segura y continua mientras se construye la nueva infraestructura. La ejecución de las obras, la recuperación del sistema existente y la transparencia en el uso de los recursos serán determinantes para saber si la inversión se traduce en un servicio confiable para las colonias afectadas.



