Exdirector de la DEA destaca resultados de Harfuch contra los cárteles

Por EDITOR Agosto 25, 2026 42

“Los resultados importan”. Con esa premisa, Derek Maltz, exdirector interino de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), destacó el trabajo que realiza Omar García Harfuch al frente de la estrategia de seguridad del gobierno mexicano.

Maltz ha reconocido públicamente los avances de Harfuch y la importancia de mantener una cooperación operativa estrecha entre México y Estados Unidos para combatir a las organizaciones criminales que operan a ambos lados de la frontera. Su postura es especialmente relevante porque proviene de un exalto funcionario de una de las principales agencias estadounidenses contra el narcotráfico. 

El mensaje difundido por Maltz pone el énfasis en los resultados de las operaciones: detenciones de objetivos prioritarios, aseguramiento de drogas y armas y golpes contra los recursos y las estructuras logísticas de los grupos criminales. La lectura es distinta a un respaldo político: se trata de una valoración desde el ámbito especializado de seguridad y combate al narcotráfico.

La posición de Maltz también coincide con un proceso de mayor coordinación entre las instituciones mexicanas y agencias estadounidenses. Durante la Conferencia Internacional para el Control de Drogas celebrada en Buenos Aires, Harfuch destacó que el intercambio de información con la DEA se ha acelerado y que la cooperación permite localizar objetivos prioritarios y fortalecer investigaciones. 

El propio Harfuch ha presentado esa coordinación como una relación orientada a resultados. Entre los mecanismos de colaboración se encuentran el intercambio de inteligencia, investigaciones paralelas y acciones contra las redes financieras de las organizaciones criminales, incluida la coordinación entre la Unidad de Inteligencia Financiera de México y la OFAC estadounidense. 

La valoración de Maltz adquiere mayor peso porque se produce en un momento en que la relación México-Estados Unidos mantiene fuertes diferencias políticas en otros ámbitos. En seguridad, sin embargo, el mensaje apunta hacia una agenda distinta: cooperación operativa, intercambio de inteligencia y presión directa sobre las organizaciones criminales.

No se trata de una declaración oficial de la administración estadounidense ni de la DEA en funciones. El reconocimiento proviene de un exfuncionario estadounidense con experiencia en operaciones antidrogas, por lo que su lectura debe entenderse como una valoración personal y profesional sobre la estrategia mexicana. 

El punto central de su mensaje es que la relación bilateral en materia de seguridad debe medirse por resultados concretos. Detener operadores, decomisar drogas y armas y afectar las finanzas de los cárteles son, bajo esa lógica, los indicadores que determinan si la cooperación está funcionando.

Para México, el desafío será mantener esa capacidad operativa y demostrar que los golpes contra las organizaciones criminales no son acciones aisladas, sino parte de una estrategia capaz de reducir de manera sostenida sus capacidades de operación.

 

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