Disminuye el robo al transporte de carga, pero aumenta la violencia contra operadores
Por EDITOR Julio 14, 2026 20
La incidencia del robo al autotransporte de carga muestra una tendencia a la baja en México, pero el fenómeno está cambiando de naturaleza: los grupos criminales recurren cada vez más a la violencia extrema para apoderarse de mercancías y vehículos, elevando el riesgo para operadores y empresas del sector logístico.
De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada e Industria Satelital (AMESIS), los robos registraron una reducción nacional de entre 6.5% y 9.5%. Sin embargo, esa disminución estadística contrasta con un cambio en el modus operandi de las organizaciones delictivas, que ahora privilegian el uso inmediato de armas de fuego para detener las unidades.
Carlos Gutiérrez, gerente de Seguridad en el Transporte de Onest SmartLogistics, advirtió que los delincuentes “ya no esperan a detener la unidad; primero disparan y después obligan al operador a detenerse”. El especialista explicó que esta evolución refleja que el objetivo principal ya no es únicamente asegurar la mercancía, sino ejecutar el atraco con rapidez, aun cuando ello implique poner en mayor peligro la vida de los conductores.
El mercado ilícito también se ha diversificado. Además de productos de alta rotación como abarrotes, textiles y medicamentos, las bandas criminales buscan apropiarse de las propias unidades y de sus componentes para comercializarlos en el mercado negro, generando pérdidas adicionales para las empresas transportistas y sus aseguradoras.
Algunas rutas mantienen niveles críticos de riesgo. Entre ellas destaca el Circuito Exterior Mexiquense durante las primeras horas de la mañana, particularmente entre las 4:00 y las 7:30 horas, periodo identificado por especialistas como uno de los de mayor incidencia y violencia para el transporte de carga.
Ante este escenario, las compañías están modificando sus estrategias de operación mediante inteligencia logística, monitoreo permanente, rediseño de rutas, cambios de horarios, inversión en tecnología y una mayor coordinación con autoridades de seguridad. Estas medidas buscan reducir la exposición de operadores y mercancías en los corredores más peligrosos.
La evolución del delito representa un desafío que trasciende las cifras oficiales. Aunque el número de robos disminuya, el incremento en la violencia encarece las operaciones, eleva los costos de aseguramiento, afecta las cadenas de suministro y obliga a reforzar la seguridad en uno de los sectores más importantes para el comercio y la economía nacional. El reto para las autoridades ya no consiste únicamente en reducir la incidencia delictiva, sino en contener la escalada de violencia que acompaña estos ataques.


