Deuda pública sube 32.6 por ciento en la 4T y llega a 20.6 billones
Por EDITOR Septiembre 1, 2026 33
El saldo aumentó 6.4 billones de pesos en términos reales desde diciembre de 2018; pensiones ya absorben 17.2% del gasto neto
La deuda bruta del sector público federal alcanzó 20 billones 603 mil 590.9 millones de pesos, un incremento real de 32.6% respecto a diciembre de 2018, cuando inició la administración de Andrés Manuel López Obrador, de acuerdo con los datos citados en el reporte.
El saldo contrasta con los 11 billones 19 mil 212.3 millones de pesos registrados al inicio del periodo. Es decir, en términos reales, la deuda aumentó alrededor de 9.6 billones de pesos durante el periodo analizado.
Tan sólo en lo que va del año, el nivel de endeudamiento registró un aumento real de 4.5%, al pasar de 19.7 billones de pesos al cierre de diciembre. El comportamiento ocurre mientras las finanzas públicas enfrentan presiones adicionales por el gasto destinado a pensiones y jubilaciones.
La deuda bruta considera el conjunto de obligaciones financieras internas y externas del sector público. Incluye los pasivos del Gobierno federal, empresas públicas del Estado y la banca de desarrollo, por lo que constituye uno de los principales indicadores para medir el tamaño de los compromisos financieros públicos.
El aumento del endeudamiento ocurre además en un contexto de menor recaudación. De acuerdo con el reporte, los ingresos provenientes del Impuesto sobre la Renta disminuyeron 6% real anual entre enero y julio, situación que es vinculada con una mayor informalidad y el estancamiento de la actividad económica.
El gasto también muestra una presión creciente. El gasto destinado a pensiones habría aumentado 62.6% real anual, mientras que las pensiones y jubilaciones acumularon 990.6 mil millones de pesos entre enero y julio.
Ese monto representa 5.1% más en términos reales frente al mismo periodo del año anterior y equivale a 19.8% de los ingresos presupuestarios y 17.2% del gasto neto. Se trata, según el análisis citado, de la mayor proporción para un periodo comparable desde 1995.
La discusión adquiere una dimensión política porque el crecimiento de la deuda contrasta con la posición expresada por la presidenta Claudia Sheinbaum en julio de 2026, cuando afirmó que el financiamiento y las métricas de deuda pública no representaban un problema y que el país se encontraba en trayectoria para estabilizarla e incluso reducirla en los próximos años.
El punto de fondo es que la deuda no sólo debe medirse por su saldo nominal. Su evolución frente al crecimiento económico, los ingresos públicos, el costo financiero y el gasto obligatorio determinará cuánto margen conservará el Gobierno para financiar infraestructura, programas sociales y nuevas inversiones sin aumentar las presiones sobre las finanzas públicas.
El dato que coloca mayor presión sobre ese margen es la combinación de mayor deuda, menor recaudación y un gasto creciente en pensiones. El reto fiscal será evitar que los compromisos obligatorios desplacen recursos que podrían destinarse a inversión y servicios públicos.
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