China usa a México como ruta de entrada a EU
Por EDITOR Septiembre 8, 2026 58
Washington identifica a México entre los principales nodos de riesgo para el transbordo de mercancías chinas hacia Estados Unidos. El problema combina contrabando, reglas de origen y presión arancelaria, mientras la industria mexicana advierte pérdidas millonarias por la competencia desleal.
México quedó nuevamente en el centro de la disputa comercial entre Estados Unidos y China. Un reporte de la Casa Blanca identifica al país como uno de los principales puntos dentro de una red internacional mediante la cual mercancías vinculadas con China pueden llegar al mercado estadounidense a través de terceros países para reducir o evadir el impacto de los aranceles.
El documento The Great Transshipment Scam, publicado por la Casa Blanca en agosto, ubica a México, Canadá, la Unión Europea, India, Israel, Japón, Corea del Sur y Taiwán en el grupo de economías con grandes volúmenes de comercio y plataformas industriales donde el riesgo de transbordo ilegal se mezcla con operaciones legítimas.
El mecanismo que Washington busca combatir consiste en introducir mercancías originarias de China a un tercer país para después enviarlas a Estados Unidos modificando, de manera indebida, su origen comercial. Entre las prácticas señaladas aparecen el reetiquetado, reempaque, refacturación, cambios documentales o transformaciones insuficientes para que un producto pueda ser considerado realmente originario del nuevo país.
La magnitud del fenómeno es materia de debate. El propio reporte estadounidense reúne estimaciones que van de 40 mil millones a 303 mil millones de dólares anuales dependiendo de la metodología utilizada. Una estimación más específica del Departamento de Comercio calcula alrededor de 67 mil millones de dólares en mercancías transbordadas desde China hacia Estados Unidos a través de México, India y Vietnam durante 2025.
El señalamiento tiene consecuencias directas para México porque su principal ventaja dentro del T-MEC es precisamente el acceso preferencial al mercado estadounidense. Si Washington concluye que productos chinos están utilizando indebidamente territorio mexicano para adquirir un origen que no les corresponde, podría endurecer las revisiones aduaneras y elevar la presión sobre las reglas de origen.
La industria mexicana también tiene un problema propio. Sectores como textil, calzado, acero, electrónicos, juguetes y autopartes enfrentan desde hace años competencia de mercancías asiáticas que ingresan al país por canales formales e informales. El material proporcionado para este PEB estima pérdidas superiores a 20 mil millones de dólares anuales para la industria mexicana por la triangulación y el contrabando de productos chinos; esta cifra debe entenderse como una estimación sectorial y no como el monto que Washington atribuye al transbordo hacia Estados Unidos.
México ha rechazado que exista una triangulación generalizada. La presidenta Claudia Sheinbaum ha sostenido que las mercancías chinas que llegan al país pueden incorporar procesos y valor agregado antes de ser exportadas y que esas operaciones pueden realizarse conforme a la ley. El debate, por tanto, está en distinguir entre una cadena de producción legítima y una operación diseñada únicamente para cambiar documentalmente el origen de una mercancía.
Los datos disponibles tampoco permiten afirmar que todo el crecimiento de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos sea resultado del transbordo chino. Un análisis del IMCO encontró que entre 2024 y 2025 las exportaciones mexicanas a Estados Unidos aumentaron 31 mil 200 millones de dólares, mientras las importaciones mexicanas desde China crecieron 3 mil 800 millones. En maquinaria y equipo de cómputo, las exportaciones mexicanas a EU aumentaron 45 mil millones de dólares y las compras a China en ese rubro apenas 1 mil 300 millones.
El desafío, entonces, no consiste en negar que exista contrabando o fraude aduanero. Consiste en identificarlo sin convertir toda la manufactura mexicana con componentes chinos en una operación sospechosa. Para México, esa diferencia será crucial en la revisión del T-MEC: demostrar trazabilidad y cumplimiento puede ser tan importante como defender el acceso preferencial de las exportaciones nacionales.
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