China convierte energía barata y territorio disponible en ventaja para la carrera de la IA
Por EDITOR Octubre 8, 2026 52
Ulanqab, en Mongolia Interior, concentra una expansión acelerada de centros de datos gracias a electricidad abundante, terrenos de bajo costo y clima frío; el reto es transformar esa infraestructura en capacidad efectiva de cómputo.
China está trasladando una parte creciente de su infraestructura de inteligencia artificial hacia regiones donde la electricidad y el suelo son más baratos. El caso más visible es Ulanqab, en Mongolia Interior, una zona agrícola que se ha convertido en uno de los principales polos de centros de datos de Asia.
La estrategia responde a una limitante cada vez más importante para la IA: no basta con disponer de modelos y chips; también se necesita electricidad, terrenos, redes y capacidad para instalar grandes cantidades de servidores. De acuerdo con información publicada por Financial Times, China cuenta con unos 24 gigawatts de capacidad operativa en centros de datos y tiene otros 50 gigawatts en construcción o anunciados.
Ulanqab concentra buena parte de esta expansión. La ciudad tiene 89 proyectos de centros de datos firmados y compromisos de capacidad de alrededor de 15 gigawatts, según el reporte del Financial Times. La zona combina generación eléctrica abundante —incluidas fuentes eólicas—, terrenos disponibles y temperaturas bajas que reducen parte de los costos de enfriamiento de los servidores.
La ventaja energética es particularmente relevante porque la electricidad representa una proporción elevada del costo operativo de un centro de datos. Información local citada por Economic Observer estima que en Ulanqab los costos de electricidad durante el ciclo de vida de instalaciones de escala comparable pueden ser entre 30 y 40 por ciento inferiores a los de zonas costeras del este de China.
El crecimiento ya está atrayendo a grandes compañías tecnológicas. Alibaba, Huawei, ByteDance y VNET, entre otras, tienen proyectos u operaciones vinculadas con la región. ByteDance, por ejemplo, busca ampliar su capacidad de cómputo en Ulanqab entre cinco y seis gigawatts, según fuentes citadas por South China Morning Post.
La apuesta también modifica el mapa geográfico de la economía digital china. Ulanqab está lejos de los grandes centros tecnológicos de la costa, pero su cercanía relativa con Beijing, la disponibilidad de energía y el clima permiten instalar infraestructura intensiva en electricidad fuera de las ciudades donde el suelo y la red eléctrica enfrentan mayores restricciones.
Sin embargo, construir capacidad física no resuelve por sí mismo la competencia tecnológica. El acceso a procesadores avanzados continúa siendo una de las principales restricciones para China debido a los controles comerciales estadounidenses y a las limitaciones de su producción doméstica de chips. La expansión de centros de datos, por tanto, busca compensar una desventaja tecnológica con escala, energía e infraestructura.
La carrera también tiene costos y riesgos. El crecimiento de los centros de datos aumenta la presión sobre electricidad, agua y territorio, mientras que la inversión puede generar menos empleos permanentes que otras industrias de similar tamaño. El desafío para China será conseguir que la enorme infraestructura construida se traduzca en capacidad real de inteligencia artificial y productividad, y no solamente en más servidores instalados.
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