UNAM manda a miles de aspirantes a sedes foráneas y encarece el examen
Por EDITOR Agosto 10, 2026 60
Para miles de jóvenes, presentar el examen de control de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dejó de ser únicamente un reto académico: ahora también implica asumir los costos de traslado y alojamiento para acudir a una sede fuera de la capital.
La universidad citó a 58 mil 783 aspirantes al examen de control presencial y, de acuerdo con la información publicada, 5 mil 215 fueron asignados a sedes fuera de Ciudad de México, entre ellas León, Oaxaca y Tijuana.
La situación representa un gasto adicional para jóvenes que ya habían destinado recursos a distintas etapas del proceso de ingreso universitario. Algunos deben conseguir dinero para vuelos, hospedaje y traslados terrestres; otros evalúan incluso abandonar el proceso.
El caso de Mateo, un joven con autismo que obtuvo 107 aciertos en el examen de admisión en línea y fue aceptado en Matemáticas Aplicadas y Computación, ilustra el impacto económico y logístico. Él y su madre viajaron desde Ciudad Obregón, Sonora, hasta el Estado de México para preparar su nueva vida universitaria, pero posteriormente recibieron la indicación de presentar el examen de control en Tijuana.
Otros aspirantes también enfrentan gastos que no tenían contemplados. Uno de ellos, identificado como Luis, ya había pagado 2 mil 200 pesos por un vuelo a Ciudad de México para entregar documentación después de que su viaje anterior no pudiera ser reprogramado. Ahora debe trasladarse nuevamente para presentar el examen.
Para algunas familias, el problema no es solamente el precio del boleto. También deben cubrir alojamiento, alimentación y transporte local durante varios días. En el caso de Mateo, su familia habría invertido alrededor de 19 mil pesos en traslados, hospedaje y otros gastos, y decidió regresar a Sonora para buscar una alternativa universitaria.
La Dirección General de Administración Escolar (DGAE) estableció que no presentarse al examen implica la cancelación del registro y que no se permiten cambios de sede. Esta condición deja a los aspirantes ante una decisión concreta: asumir el nuevo gasto o perder la posibilidad de continuar con el proceso.
El problema coloca el acceso a la educación superior frente a un factor adicional: la capacidad económica de las familias para trasladarse a la sede asignada. Para quienes ya realizaron gastos importantes durante el proceso, un cambio de sede puede convertirse en una barrera que trasciende el desempeño académico.
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