Ucrania frena ataques a petroleros; Washington protege mercado de crudo

Por EDITOR Agosto 13, 2026 22

Ucrania pausó los ataques contra petroleros que utilizan el puerto ruso de Novorossiysk, después de que el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, pidiera a Volodímir Zelensky evitar acciones contra embarcaciones no rusas vinculadas con la ruta del Caspian Pipeline Consortium (CPC). 

El trasfondo es económico. Por Novorossiysk sale buena parte del petróleo de Kazajistán hacia los mercados internacionales a través del CPC, una infraestructura estratégica en la que participan compañías estadounidenses como Chevron y ExxonMobil. Washington teme que los ataques terminen afectando los flujos de crudo y eleven todavía más la volatilidad del mercado energético. 

La presión estadounidense llegó después de que los ataques ucranianos interrumpieran operaciones relacionadas con el transporte de crudo kazajo. Reuters reportó que las cargas del CPC llegaron a reducirse hasta 20% durante julio, mientras Kazajistán registró una caída de 14% en su producción petrolera frente a junio, según fuentes citadas por la agencia. 

El problema para Washington es que el puerto ruso funciona como una pieza indispensable de una cadena energética que no es exclusivamente rusa. El CPC transporta petróleo desde Kazajistán hasta la terminal marítima de Novorossiysk, por lo que un ataque dirigido contra infraestructura rusa puede terminar afectando a productores kazajos y a empresas occidentales. 

De acuerdo con la información reportada, Ucrania aceptó no atacar infraestructura del CPC ni embarcaciones no rusas siempre que no estén sancionadas por Kiev y no transporten petróleo u otros productos rusos. La pausa, sin embargo, no implica el fin de las operaciones militares ucranianas contra objetivos rusos en la zona. 

El episodio revela una contradicción cada vez más evidente en la guerra: una ofensiva diseñada para golpear los ingresos energéticos de Moscú puede generar costos sobre mercados y empresas que Washington busca proteger.

La preocupación llega además en un momento de elevada sensibilidad para los precios del petróleo. Las interrupciones en Medio Oriente han aumentado la presión sobre el suministro mundial y cualquier nuevo problema en una ruta relevante puede amplificar la volatilidad. 

Para Ucrania, el dilema es estratégico. Golpear infraestructura energética rusa busca reducir los recursos que financian la guerra; moderar esos ataques permite preservar una ruta internacional de suministro y mantener el respaldo estadounidense. Para Washington, el objetivo inmediato es evitar que el conflicto termine agregando otro shock al mercado mundial de petróleo.

 

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