Tres meses después, sigue ardiendo pozo de Pemex y crecen daños a la salud en Veracruz
Por EDITOR Junio 15, 2026 38
La emergencia por el incendio del pozo petrolero Pekrem-1 en Veracruz se ha convertido en una crisis prolongada para decenas de comunidades. Más de tres meses después del inicio del siniestro, el fuego continúa activo y los habitantes denuncian afectaciones cada vez más severas a la salud, los cultivos y el medio ambiente.
El incidente comenzó el pasado 5 de marzo en el municipio de Las Choapas y, pese a los trabajos de contención realizados por Petróleos Mexicanos (Pemex), la población asegura que sigue expuesta a humo constante, caída de residuos y partículas que cubren viviendas, parcelas y cuerpos de agua.
Vecinos de comunidades cercanas reportan síntomas recurrentes como irritación ocular, dolor de garganta, tos persistente, vómito y malestar general, condiciones que atribuyen a la exposición prolongada a contaminantes generados por el incendio.
De acuerdo con testimonios de productores de la región, una capa de polvo blanquecino continúa depositándose sobre techos, hojas, viveros y pastizales, afectando la producción agrícola y generando preocupación por posibles daños permanentes a los suelos.
La situación también ha encendido alertas ambientales. Habitantes aseguran que algunos cuerpos de agua presentan residuos aceitosos y reportan afectaciones a especies de fauna local, mientras especialistas advierten sobre los riesgos de una contingencia prolongada en una zona rural altamente dependiente de la actividad agropecuaria.
Pemex informó que concluyó diversas obras de infraestructura necesarias para atender la contingencia y mantener el control operativo del área. Sin embargo, para las comunidades cercanas el problema está lejos de resolverse y exigen una evaluación independiente sobre los impactos sanitarios y ambientales que ha dejado el incendio.
A más de 90 días del inicio de la emergencia, la principal preocupación de los habitantes ya no es únicamente apagar el fuego, sino las consecuencias que podría dejar en la salud de miles de personas que continúan viviendo bajo la sombra del pozo incendiado.



