
Si México fuera Arabia Saudita
Por EDITOR Agosto 7, 2023 41
Autor: Ramses Pech – Grupo Caraiva – Grupo Pech Arquitectos
En México, actualmente estamos experimentando una transición económica que abarca más de tres décadas. Esta transformación tiene como objetivo cambiar nuestro estatus de país en desarrollo emergente a uno que posea su propia identidad mundial.
Este cambio no se está produciendo en un vacío económico, tecnológico y de conocimiento. Más bien, se basa en la economía, que se centra principalmente en brindar servicios al sector secundario. Dentro de este sector, debería residir la mayoría de la población económicamente activa (PEA). La razón es simple: es donde los negocios nacen y se desarrollan en nuestro país.
Aunque los datos pueden ser manipulados y presentados en papel para transmitir mensajes, no siempre se corresponden con la realidad de la vida y los hogares de las personas.
En México, el salario promedio de la PEA ha disminuido en las últimas dos décadas. Al analizar los datos y tomar como referencia el valor del dinero en junio de 2023, podemos concluir que una persona en 2000 ganaba 1,000 pesos más que en la actualidad.
Es evidente que las personas no compran gasolina ni utilizan supermercados para alimentarse. En las zonas urbanas y metropolitanas, una sola persona en una familia puede sostener económicamente el hogar. Esta situación está causando que la sociedad pierda oportunidades de crecimiento económico y conocimiento.
En México, es fundamental abandonar las ilusiones no realizadas derivadas de tratados económicos con Estados Unidos y Canadá. Pasar de una economía agrícola a una basada en servicios y manufactura, pero con salarios más bajos de lo esperado, requiere un cambio de enfoque.
Nuestro presupuesto depende en gran medida de las ganancias de PEMEX, que oscilan entre ochocientos mil millones de pesos y más de un billón. Es hora de dejar atrás los planes basados en presentaciones y comenzar a adaptarnos a la realidad de las personas, creando un mercado de consumo. Si no logramos una percepción económica que permita el acceso a bienes, tecnología y conocimiento, nos veremos obligados a exportar lo que tenemos acceso, limitando nuestras posibilidades.
En contraste, Arabia Saudita, un país en una región conflictiva y rica en petróleo, también enfrenta desafíos en su presupuesto a mediano plazo. Su economía, influenciada por las exportaciones de petróleo, se encuentra en una encrucijada debido a los cambios en la energía primaria.
A pesar de sus retos, Arabia Saudita tiene una economía que influye en el mundo. Aunque depende en gran medida de los ingresos del petróleo, el país está buscando diversificar su economía y reducir su dependencia del crudo. La Visión 2030 de Arabia Saudita señala un cambio hacia actividades no petroleras, como el desarrollo urbano, la actividad industrial, el turismo y las energías renovables.
En México, la situación es similar. Dependemos en gran medida del petróleo, lo que nos hace vulnerables a las fluctuaciones de los precios del barril. Sin embargo, tenemos ventajas como el consumo de mercancías y una logística eficiente, así como acuerdos comerciales que favorecen la exportación.
Es crucial considerar una reforma fiscal en México para aprovechar estas oportunidades. Si no lo hacemos, continuaremos como estamos, limitados en nuestro impacto económico, financiero y manufacturero en el mundo. La experiencia de Arabia Saudita nos muestra la importancia de diversificar nuestra economía y planificar para el futuro.
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