Rusia cambia la guerra aérea con enjambres de drones a reacción
Por EDITOR Septiembre 1, 2026 27
Moscú multiplicó el uso de aparatos más rápidos y difíciles de interceptar; en cuatro días lanzó cerca de mil 500 drones contra Ucrania
Rusia está modificando su estrategia de ataques aéreos contra Ucrania con una nueva generación de drones propulsados por motores a reacción, utilizados en grandes oleadas y durante periodos prolongados. La nueva táctica busca saturar las defensas ucranianas y reducir el tiempo disponible para detectar e interceptar los aparatos.
La dimensión del cambio quedó expuesta en los últimos días. Entre el jueves y el domingo, Rusia lanzó alrededor de mil 500 drones contra Ucrania, de los cuales unos 800 eran modelos propulsados por motores a reacción, según cifras difundidas por el presidente Volodímir Zelenski. El lunes continuaron los ataques sobre Kyiv y localidades de la región.
La diferencia fundamental está en la velocidad. Los nuevos modelos de la familia Geran pueden superar los 500 kilómetros por hora, frente a velocidades cercanas a los 180 kilómetros por hora de los Shahed de hélice utilizados anteriormente. Esa diferencia reduce considerablemente el tiempo de reacción y dificulta que los drones interceptores ucranianos puedan alcanzarlos.
Rusia ha desarrollado varias variantes, entre ellas los Geran-3, Geran-4 y Geran-5. La evolución apunta hacia aparatos más rápidos y capaces de recorrer grandes distancias, mientras Moscú incrementa la producción doméstica de estos sistemas. Analistas ucranianos han señalado que Rusia busca elevar de manera importante la proporción de drones a reacción dentro de sus ataques de largo alcance.
La nueva táctica también cambia la ecuación económica de la defensa aérea. Ucrania ha conseguido mantener elevados niveles de interceptación de los drones convencionales, pero destruir un aparato rápido con misiles de defensa aérea puede resultar mucho más costoso que fabricar el propio dron atacante. El resultado es una presión creciente sobre las reservas de interceptores ucranianos.
Por eso Kyiv está acelerando el desarrollo de nuevos drones interceptores. Empresas ucranianas ya trabajan en aparatos capaces de alcanzar velocidades superiores a las de los sistemas anteriores, mientras las fuerzas aéreas recurren también a aviones de combate para enfrentar los modelos a reacción.
La ofensiva reciente también muestra un cambio en los horarios y objetivos. Los ataques diurnos, que antes eran menos frecuentes, se han vuelto parte de las nuevas oleadas. Rusia ha golpeado almacenes, centros logísticos, infraestructura energética y zonas urbanas alrededor de Kyiv, generando interrupciones en la actividad cotidiana y presión sobre las cadenas de suministro.
El impacto ya rebasa la defensa militar. Los ataques contra almacenes y centros de distribución han afectado el abastecimiento comercial en algunas zonas de Kyiv, mientras las alertas aéreas prácticamente continuas alteran transporte, comercio y actividades escolares. El objetivo, según autoridades ucranianas, parece ser también desgastar psicológica y económicamente a la población.
La escalada llega además en un momento crítico para Ucrania. Las fuerzas de defensa aérea enfrentan una disponibilidad limitada de interceptores Patriot y necesitan reservar los sistemas más costosos para amenazas que no pueden ser neutralizadas con medios más baratos. La aparición masiva de drones a reacción obliga, por tanto, a modificar nuevamente la arquitectura defensiva.
La guerra aérea entra así en una nueva fase: más drones, mayor velocidad y ataques más prolongados. Rusia busca que la cantidad y la rapidez sean suficientes para abrir huecos en las defensas ucranianas, mientras Kyiv intenta desarrollar una respuesta que no dependa exclusivamente de misiles de alto costo.
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