Rubio vincula ataques a Arabia Saudita con Irán y crece presión sobre los hutíes

Por EDITOR Septiembre 22, 2026 11

El secretario de Estado de EU dijo que los hutíes actúan en muchos sentidos como agentes y representantes de Irán; Riad atribuyó a drones lanzados desde Irak el ataque que obligó a cerrar su oleoducto Este-Oeste.

El ataque contra infraestructura petrolera saudita elevó la presión de Estados Unidos sobre los hutíes y sus vínculos con Irán, en un momento en que el conflicto regional amenaza las rutas de suministro de energía. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha descrito a los hutíes como actores vinculados directamente con Teherán y afirmó que Washington mantiene una relación militar defensiva con Arabia Saudita. 

El oleoducto afectado es el Este-Oeste, también conocido como Petroline, una infraestructura estratégica que conecta los campos petroleros del este de Arabia Saudita con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Riad ordenó su cierre después de ataques con drones registrados el 10 de septiembre y atribuyó su procedencia a territorio iraquí. 

La importancia del ducto aumentó durante la crisis del estrecho de Ormuz, porque permite trasladar crudo hacia el mar Rojo sin depender directamente de esa vía marítima. Reuters reportó que, antes de su interrupción, el oleoducto estaba siendo utilizado para transportar alrededor de cuatro millones de barriles diarios, equivalentes a aproximadamente 4 por ciento del suministro mundial de petróleo. 

Rubio señaló que Estados Unidos estaba siguiendo de cerca los ataques contra Arabia Saudita y sostuvo que los hutíes son, “en muchos sentidos”, agentes o representantes de Irán. También recordó que Washington mantiene una relación militar defensiva con Riad. 

La atribución del ataque al oleoducto, sin embargo, requiere separar los distintos episodios. Arabia Saudita responsabilizó a drones procedentes de Irak, mientras Irán negó estar involucrado. Fuentes de análisis estadounidenses han señalado a grupos respaldados por Irán en Irak como posibles responsables, pero esa atribución no equivale a una determinación independiente y definitiva sobre quién ordenó o ejecutó el ataque. 

El impacto no se limita al frente militar. El cierre del ducto obligó a Arabia Saudita a modificar sus rutas de exportación en medio de las dificultades para utilizar el estrecho de Ormuz y generó presión adicional sobre el mercado petrolero internacional. La interrupción también afectó los embarques desde Yanbu. 

Este martes 22 de septiembre, Arabia Saudita reanudó parcialmente las operaciones del oleoducto, aunque a una tasa inicialmente reducida. Fuentes citadas por Reuters señalaron que Aramco busca recuperar una capacidad cercana a cuatro millones de barriles diarios y que la normalización completa podría tomar semanas. 

La reapertura contribuyó a una baja de los precios internacionales del petróleo: el Brent llegó a caer más de 2 por ciento, hasta alrededor de 98 dólares por barril. El movimiento refleja que, además del conflicto, el mercado está reaccionando a la posibilidad de recuperar parte del suministro y a las señales diplomáticas entre Washington y Teherán. 

 

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