Reino Unido rechaza enviar buques al estrecho de Ormuz pese a presión de Trump
Por EDITOR Marzo 16, 2026 33
La tensión en el Golfo Pérsico continúa escalando luego de que el Reino Unido decidiera no enviar buques de guerra al estrecho de Ormuz, pese al llamado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para formar una coalición internacional que garantice la seguridad de la navegación en una de las rutas energéticas más importantes del planeta.
La administración estadounidense pidió a varios países aliados participar en un esquema de escolta naval para proteger a petroleros y embarcaciones comerciales que atraviesan el estrecho, luego de una serie de ataques y sabotajes contra buques en la región en medio del conflicto con Irán.
Sin embargo, el gobierno británico encabezado por el primer ministro Keir Starmer optó por mantener una postura de cautela y evitar un despliegue militar que pudiera ser interpretado como una escalada directa en el conflicto. Londres ha señalado que continuará coordinándose con aliados occidentales para proteger el comercio marítimo, pero sin comprometerse por ahora a una presencia militar permanente en la zona.
La decisión refleja una respuesta internacional más moderada frente a la estrategia estadounidense. Otros países también han expresado reservas ante la posibilidad de enviar embarcaciones militares al Golfo Pérsico, preocupados por el riesgo de verse arrastrados a un enfrentamiento directo con Irán.
El estrecho de Ormuz es un punto crítico para el sistema energético mundial. Se estima que cerca del 20 por ciento del petróleo que se consume globalmente transita por ese corredor marítimo, lo que convierte cualquier interrupción en una amenaza directa para los mercados energéticos y para la estabilidad económica internacional.
En las últimas semanas el tránsito marítimo en la zona se ha vuelto cada vez más tenso. Ataques a petroleros, drones derribados y amenazas de bloqueo han provocado que varias navieras reconsideren sus rutas o incrementen los costos de seguridad para operar en la región.
La negativa del Reino Unido también revela las tensiones diplomáticas entre Washington y algunos de sus aliados tradicionales. Funcionarios británicos han subrayado que su país no está obligado a respaldar automáticamente cada decisión estratégica de Estados Unidos y que cualquier despliegue militar debe evaluarse bajo criterios propios de seguridad y legalidad internacional.
Mientras tanto, los mercados energéticos siguen atentos a la evolución del conflicto. Un eventual bloqueo o interrupción prolongada del estrecho de Ormuz podría generar un nuevo choque petrolero global y presionar aún más los precios del crudo, que ya se mantienen en niveles elevados.
