Peso, bonos y petróleo elevan la presión sobre los mercados mexicanos
Por EDITOR Septiembre 30, 2026 80
El dólar cerró en 18.0635 pesos, los bonos largos de EU tocaron máximos de más de dos décadas y el crudo sigue condicionado por el conflicto en Medio Oriente.
Los mercados llegan al cierre de septiembre con tres frentes que se cruzan sobre México: un dólar fortalecido, un fuerte aumento en los rendimientos de los bonos estadounidenses y un petróleo todavía condicionado por la situación geopolítica en Medio Oriente. El efecto ya se refleja en el peso y en las tasas locales, mientras la inflación mexicana volvió a acelerarse.
El tipo de cambio interbancario cerró el 29 de septiembre en 18.0635 pesos por dólar, después de alcanzar un máximo de 18.1510. Fue el primer cierre por encima de 18 pesos desde el 30 de marzo, de acuerdo con los registros de Banco de México. El FIX para esa fecha se ubicó en 18.0710 pesos.
El movimiento cambiario ocurre mientras los bonos del Tesoro de Estados Unidos enfrentan una fuerte venta. El rendimiento del Treasury a 30 años llegó a 5.6206 por ciento, su nivel más alto desde junio de 2002, mientras el bono a 10 años alcanzó 5.293 por ciento, máximo desde junio de 2007. El incremento de los rendimientos eleva el atractivo relativo de los activos denominados en dólares y puede aumentar la presión sobre monedas emergentes.
En México, el movimiento ya se trasladó a la curva de tasas. El Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero reportó que, desde su sesión anterior, las tasas de los valores gubernamentales aumentaron en todos los plazos, con movimientos más pronunciados en la parte larga de la curva. El organismo también señaló que los principales índices bursátiles mexicanos registraron pérdidas de alrededor de 2.5 por ciento en ese periodo.
Banco de México mantiene su tasa objetivo en 6.50 por ciento. En la subasta del 29 de septiembre, los Cetes a 28 días se colocaron a 6.01 por ciento y los de 349 días a 7.44 por ciento, mientras los bonos gubernamentales a 30 años ofrecieron una tasa de 10.15 por ciento. El mercado, por tanto, enfrenta una combinación de tasas externas elevadas y un costo financiero doméstico todavía significativo.
El otro frente es la inflación. En la primera quincena de septiembre, los precios aumentaron 0.33 por ciento respecto de la quincena anterior y la inflación anual llegó a 3.42 por ciento, desde 3.26 por ciento al cierre de agosto. La inflación subyacente se ubicó en 3.79 por ciento.
El petróleo agrega una variable adicional. El Brent cerró el martes en 102.59 dólares por barril, con una caída de 2.6 por ciento, mientras el WTI terminó en 89.38 dólares, 3.5 por ciento menos. La baja respondió a señales de recuperación de las exportaciones de crudo de Medio Oriente, aunque los precios continúan condicionados por la guerra y las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
El Consejo de Estabilidad identifica precisamente ese entorno internacional como uno de los principales riesgos: tensiones geopolíticas y comerciales, cambios inesperados en las perspectivas de política monetaria y posibles correcciones en las valuaciones financieras. Al mismo tiempo, el organismo considera que el sistema financiero mexicano conserva una posición sólida y que la banca mantiene capitalización y liquidez por encima de los mínimos regulatorios.
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