Paro de transportistas exhibe choque por inseguridad y presión fiscal
Por EDITOR Octubre 26, 2026 23
CANACAR mantiene la convocatoria nacional pese al deslinde de otras organizaciones; reclama seguridad carretera y cambios fiscales que afectan al autotransporte de carga.
El paro convocado por la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR) para este lunes 26 de octubre expone la presión que enfrenta el transporte de mercancías en México por la inseguridad en carreteras, las extorsiones, el deterioro de la infraestructura y los cambios fiscales que el sector considera perjudiciales para su operación.
La convocatoria contempla una movilización de alcance nacional por tiempo indefinido. El presidente de CANACAR, Augusto Ramos Melo, sostuvo que las reuniones con las autoridades no han producido resultados suficientes y pidió que las demandas del sector se traduzcan en medidas concretas. La cámara ha planteado que la seguridad de los operadores y la viabilidad económica de las empresas están en riesgo.
El reclamo no se limita a los delitos carreteros. Los transportistas también cuestionan los costos de peaje, las condiciones de las autopistas, las tarifas de grúas y corralones, la sobrerregulación y la reducción de estímulos fiscales. Entre sus preocupaciones está el cambio previsto para 2027 en el límite de ingresos de las empresas que pueden acceder a un beneficio fiscal relacionado con el gasto en casetas, que bajaría de 300 a 250 millones de pesos, según los reportes sobre la Ley de Ingresos.
La dimensión económica es relevante porque el autotransporte conecta a productores, centros industriales, comercios y consumidores. Representantes del sector han advertido que una interrupción prolongada podría afectar la distribución de mercancías y generar pérdidas para las empresas. Una estimación difundida por dirigentes transportistas sitúa el impacto potencial en 21 mil 500 millones de pesos diarios; se trata de una proyección del sector, no de una pérdida ya comprobada.
Sin embargo, la convocatoria no reúne a todo el gremio. Diversas organizaciones, entre ellas representantes del transporte de pasajeros y agrupaciones de transportistas de carga, anunciaron que no participarían en la movilización y que privilegiarían el diálogo con el Gobierno. La falta de respaldo unánime debilita la imagen de una protesta sectorial compacta y abre una diferencia sobre la estrategia para conseguir respuestas.
La Secretaría de Gobernación afirmó que mantiene abiertos los canales de interlocución y que ofreció una mesa de trabajo para atender los planteamientos. La dependencia pidió evitar acciones que afecten a la ciudadanía, el tránsito y el traslado de mercancías. CANACAR, por su parte, ha insistido en que los encuentros previos no han resuelto los problemas que denuncia.
El punto central será determinar si la movilización consigue compromisos verificables en materia de seguridad, mantenimiento carretero y reglas operativas y fiscales. Para el Gobierno, el desafío consiste en atender demandas legítimas sin interrumpir las cadenas de suministro; para el sector, demostrar que el paro puede generar resultados sin trasladar el costo de la protesta a consumidores y empresas que dependen del transporte.
Hasta ahora, el anuncio de un paro por tiempo indefinido no equivale a que todas las carreteras estén bloqueadas ni a que todas las organizaciones hayan suspendido operaciones. La dimensión de las afectaciones debe establecerse con información confirmada sobre cada punto de concentración y el desarrollo de la jornada.
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