México se aparta de resolución de la OEA sobre Nicaragua
Por EDITOR Octubre 3, 2026 55
La resolución exige condiciones para elecciones libres, liberación de presos políticos y recuperación de libertades; México rechazó vincular la crisis nicaragüense con una amenaza a la seguridad hemisférica y presentó una nota al pie.
México tomó distancia de la resolución aprobada por la Organización de los Estados Americanos sobre Nicaragua y dejó constancia de que no acompaña la caracterización de la crisis política y de derechos humanos del país centroamericano como una amenaza para la paz y la seguridad del hemisferio. La postura fue presentada por Alejandro Encinas, representante permanente de México ante la OEA, durante la reunión extraordinaria de cancilleres celebrada en Washington.
La resolución aprobada por la OEA plantea que Nicaragua debe generar condiciones para celebrar elecciones libres, justas e inclusivas, liberar de manera incondicional a las personas detenidas por motivos políticos, esclarecer el paradero de personas desaparecidas y restituir derechos a quienes fueron privados de su nacionalidad. También plantea recuperar la separación de poderes y el espacio para la participación de organizaciones políticas y civiles.
El desacuerdo mexicano se concentra en el alcance que el organismo pretende dar al caso. Encinas sostuvo que convertir la situación interna de Nicaragua en un asunto de seguridad hemisférica podría abrir la puerta a acciones que excedan las facultades de la OEA. México argumentó que Nicaragua dejó de pertenecer formalmente a la organización en noviembre de 2023 y que deben prevalecer los principios de autodeterminación, no intervención y solución pacífica de controversias.
La posición mexicana no equivale, sin embargo, a respaldar las decisiones del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Encinas reiteró la “profunda preocupación” de México por el anuncio de Ortega de que no habrá nuevos comicios y por las disposiciones dirigidas a impedir la participación de fuerzas opositoras. La representación mexicana también afirmó estar dispuesta a participar en mecanismos de diálogo y cooperación para fortalecer la protección de los derechos humanos.
La resolución de la OEA establece además un Grupo Ministerial de Seguimiento sobre Nicaragua, abierto a los Estados miembros, para mantener un diálogo con el gobierno nicaragüense y con sectores políticos, sociales, religiosos y empresariales, incluida la oposición y la sociedad civil en el exilio. El mecanismo busca evaluar avances y determinar posibles acciones posteriores.
La discusión ocurre mientras organismos interamericanos y de Naciones Unidas han documentado un deterioro de las condiciones democráticas y de derechos humanos en Nicaragua. La CIDH y el Grupo de Expertos de la ONU señalaron el 1 de octubre que continúan registrándose detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, tortura, privación de nacionalidad y restricciones al espacio cívico, además de advertir sobre la ausencia de condiciones para elecciones libres y competitivas.
El caso coloca a México ante una diferencia de enfoque dentro del sistema interamericano: mientras la resolución busca una respuesta colectiva y vincula la situación nicaragüense con la estabilidad regional, el gobierno mexicano sostiene que la respuesta debe mantenerse dentro de los límites de la soberanía y la no intervención. La nota al pie presentada por México deja formalmente registrada esa diferencia sin impedir la adopción de la resolución.
El siguiente punto será determinar si el nuevo grupo de seguimiento consigue abrir un canal efectivo de diálogo con Managua y si los mecanismos diplomáticos generan cambios verificables en materia electoral, libertades civiles y derechos humanos. La resolución establece el mecanismo; todavía falta observar su capacidad para producir resultados.
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