México crece, pero el empleo formal y la inversión se quedan atrás
Por EDITOR Septiembre 28, 2026 152
El PIB avanzó 1.93 por ciento anual en el segundo trimestre y el IGAE repuntó en julio, pero entre enero y julio se acumularon 1.15 millones de empleos informales frente a un saldo negativo de 776 mil formales; la inversión fija apenas creció 0.92 por ciento en el primer semestre.
La economía mexicana está creciendo, pero el crecimiento todavía no se traduce de manera uniforme en empleo formal, inversión y consumo. El diagnóstico de Grupo Financiero BASE, elaborado con información de INEGI, Banco de México y Hacienda, muestra una economía que recupera actividad durante 2026, aunque con varios de sus motores internos funcionando por debajo de lo necesario para sostener una expansión más sólida.
El PIB registró un crecimiento anual de 1.93 por ciento en el segundo trimestre, mientras que el IGAE aumentó 0.76 por ciento mensual en julio y 3.34 por ciento anual. El dato de julio representa un repunte importante después de los retrocesos registrados durante algunos meses previos, pero el comportamiento de los distintos sectores revela que la recuperación no es homogénea. Los servicios crecieron 4 por ciento anual y el comercio minorista 3.63 por ciento, mientras las actividades primarias retrocedieron 0.64 por ciento.
El mercado laboral muestra la principal contradicción. Entre enero y julio de 2026 se generaron 377 mil 764 empleos en términos netos, pero el desglose cambia completamente la lectura: el empleo informal aumentó en 1 millón 154 mil 265 personas, mientras el empleo formal registró un saldo negativo de 776 mil 501. En julio, la tasa de informalidad llegó a 56.20 por ciento y la participación laboral se ubicó en 58.64 por ciento.
La inversión tampoco acompaña con la misma intensidad al repunte de la actividad. La inversión fija bruta aumentó 5.88 por ciento anual en junio y 1.35 por ciento mensual, pero el acumulado enero-junio apenas registra un avance de 0.92 por ciento. Detrás del promedio existe una diferencia importante: la maquinaria y equipo de origen nacional acumula una caída de 8.57 por ciento y el equipo de transporte nacional retrocede 10.15 por ciento, mientras la construcción presenta un crecimiento acumulado de 3.70 por ciento.
El sector externo funciona, en cambio, como uno de los principales soportes. Entre enero y julio las exportaciones aumentaron 27.68 por ciento anual y las importaciones 25.57 por ciento. Las exportaciones manufactureras crecieron 28.93 por ciento y las automotrices 42.16 por ciento. El problema es que una parte importante de ese dinamismo está vinculada con el comercio exterior, mientras la inversión productiva nacional mantiene un comportamiento mucho más débil.
También hay señales de cautela en el consumo. En abril, el consumo privado cayó 0.37 por ciento mensual y el consumo nacional retrocedió 0.42 por ciento; en el acumulado anual, el consumo nacional apenas avanzó 0.21 por ciento. Al mismo tiempo, el crédito al consumo creció 21.51 por ciento anual en julio y las tarjetas de crédito 46.98 por ciento, lo que muestra que una parte del gasto de los hogares está siendo sostenida mediante financiamiento. El reporte también registra una caída de 6.69 por ciento en el poder de compra de las remesas.
El panorama se complica cuando se incorpora el frente fiscal. El reporte señala que entre enero y julio los ingresos presupuestarios crecieron apenas 0.9 por ciento real y los ingresos no petroleros cayeron 0.4 por ciento. Dentro de los tributarios destaca una caída real de 6 por ciento en el ISR, parcialmente compensada por un aumento de 9.9 por ciento en el IVA. Para 2027, BASE identifica que 42.2 pesos de cada 100 del gasto neto ya están comprometidos en pensiones, costo financiero y programas sociales prioritarios.
El costo financiero de la deuda es otro de los puntos de presión: BASE calcula 1.575 billones de pesos, equivalentes a 4 por ciento del PIB y 17.2 por ciento de los ingresos presupuestarios. Su análisis estima además que para estabilizar la deuda como proporción del PIB sería necesario un superávit primario de 0.9 por ciento, frente al 0.1 por ciento contemplado en el Paquete Económico 2027; la diferencia equivale a unos 316 mil millones de pesos anuales.
El resultado es una economía con una recuperación visible en actividad y exportaciones, pero con una pregunta de fondo: qué tan sostenible es ese crecimiento si no consigue convertirse en más empleo formal, mayor inversión productiva y una base fiscal con mayor margen de maniobra. El documento de BASE coloca precisamente ahí el desafío para el cierre de 2026 y el diseño económico de 2027.
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