Meloni propone cobrar 26 %,a las plusvalías de quienes se marchen de Italia

Por EDITOR Noviembre 4, 2026 73

El proyecto presupuestario de 2027 contempla gravar ganancias financieras aún no realizadas de contribuyentes con activos sujetos al impuesto por al menos 800 mil euros y residencia fiscal en Italia durante seis de los últimos diez años. La iniciativa todavía debe ser aprobada por el Parlamento.

Mudarse de Italia podría tener un costo fiscal adicional para determinados inversionistas con grandes carteras financieras. El Gobierno de Giorgia Meloni incluyó en su proyecto de presupuesto para 2027 un impuesto de salida de 26% sobre plusvalías acumuladas, incluso cuando los activos todavía no hayan sido vendidos.

 

La propuesta está dirigida a personas físicas que trasladen su residencia fiscal fuera de Italia, hayan sido residentes fiscales en el país durante al menos seis de los diez años anteriores y mantengan activos financieros sujetos a la medida con un valor conjunto de al menos 800 mil euros. La regla también contempla determinadas sociedades y entidades no comerciales.

 

El impuesto no se calcularía sobre el patrimonio completo, sino sobre las ganancias latentes: la diferencia positiva entre el valor de mercado de los activos y su costo fiscal de adquisición. Entre los instrumentos contemplados figuran participaciones empresariales, acciones, títulos, fondos y otros instrumentos financieros. Para determinados bonos del Gobierno italiano se conserva un tratamiento especial, con una tasa efectiva de 12.5%.

 

El proyecto establece que la medida comenzaría a aplicarse a los cambios de residencia fiscal efectivos a partir del 1 de enero de 2027. En principio, el pago tendría que realizarse dentro de los 180 días posteriores al traslado. Para quienes se muden a otro país de la Unión Europea o a jurisdicciones con acuerdos adecuados de cooperación tributaria, se contempla la posibilidad de diferir el pago bajo ciertas condiciones, incluido un anticipo de 50% y una garantía.

 

La iniciativa abre un debate sobre la estrategia económica italiana. Durante años, el país ha ofrecido incentivos fiscales para atraer a personas de grandes patrimonios y profesionales internacionales. Uno de los mecanismos más conocidos es el régimen de tarifa fija sobre ingresos extranjeros, cuyo costo anual para nuevos beneficiarios fue elevado a 300 mil euros en 2026.

 

El contraste es evidente: mientras Roma busca atraer capital y contribuyentes de altos ingresos, ahora plantea cobrar por las ganancias financieras acumuladas por determinados residentes que decidan marcharse. Asesores fiscales advierten que la incertidumbre sobre el alcance de la norma podría afectar la decisión de instalarse en ciudades como Milán, que se ha convertido en un destino importante para expatriados de alto patrimonio.

 

El rendimiento fiscal esperado también es reducido frente a la controversia que genera. Los cálculos incluidos en la documentación presupuestaria estiman ingresos de alrededor de 3.37 millones de euros en 2027 y 6.74 millones anuales entre 2028 y 2031, antes de considerar los ajustes posteriores previstos por devoluciones.

 

La medida todavía no es ley y puede modificarse durante su discusión parlamentaria. Su aprobación pondrá a prueba el equilibrio que busca Meloni entre recaudar sobre las ganancias acumuladas en Italia y conservar el atractivo del país para inversionistas, empresarios y residentes internacionales.

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