Al menos 50 personas perdieron la vida en un devastador ataque israelí la noche del domingo en un campo de desplazados en Rafah, una "zona segura" designada, según informes de la Corte Internacional de Justicia. Este trágico suceso se produjo tres días después de que la CIJ ordenara el cese de la ofensiva militar israelí en la ciudad debido al riesgo de genocidio.
El bombardeo, que tuvo lugar en el barrio de Tal al Sultan, al noroeste de Rafah, se dirigió hacia tiendas de campaña provisionales donde residían civiles que no habían sido evacuados como parte de la operación militar en curso desde principios de mayo. Esta acción ha llevado a la huida de casi un millón de personas, la mayoría de las cuales se han refugiado en las playas de Al Mawasi, enfrentando condiciones desesperadas sin acceso adecuado a servicios básicos.
El Ministerio de Sanidad de Gaza, bajo el control de Hamás, lamentó la tragedia, destacando que la mayoría de las víctimas eran niños y mujeres. Por otro lado, el Ejército israelí justificó el ataque, alegando que se dirigía contra altos cargos de Hamás responsables de actividades terroristas en Cisjordania.
Imágenes difundidas en las redes sociales palestinas muestran la magnitud del incendio provocado por el bombardeo, con informes que sugieren que muchas víctimas fallecieron asfixiadas por el humo y quemadas.
Esta masacre se suma a una serie de ataques diarios que han cobrado la vida de cientos de palestinos en los últimos meses, elevando el número total de víctimas a más de 36,000, la gran mayoría de las cuales son civiles. En respuesta al ataque, Hamás lanzó cohetes hacia el centro de Israel, marcando una escalada en el conflicto.
Las reacciones de condena no se han hecho esperar, tanto a nivel nacional como internacional. El presidente de la Autoridad Palestina y grupos como Hamás han instado a una intervención urgente para detener estos crímenes contra el pueblo palestino. En Cisjordania, las protestas han estallado en varias ciudades en repudio a la masacre.
La CIJ ha emitido una orden vinculante para Israel, exigiendo el cese inmediato de la ofensiva militar en Rafah y la garantía de acceso para misiones de expertos que investiguen las denuncias de genocidio. Sin embargo, Israel ha rechazado estas acusaciones y ha respondido con más ataques.
El conflicto en Gaza sigue en aumento, con un llamado urgente de la comunidad internacional para poner fin a la violencia y encontrar una solución diplomática que ponga fin al sufrimiento de civiles inocentes.