La luz se convierte en interruptor del cerebro y gana el Nobel de Medicina

Por EDITOR Octubre 5, 2026 36

Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel fueron reconocidos por desarrollar la optogenética, una técnica que permite controlar células nerviosas con luz y estudiar cómo funcionan los circuitos cerebrales.

El Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2026 fue otorgado a Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por luz y la optogenética, una técnica que cambió la forma de estudiar el funcionamiento del cerebro vivo. 

La aportación central consiste en convertir la luz en una herramienta capaz de activar o inhibir células nerviosas individuales. Con ello, los investigadores pueden observar con mayor precisión cómo determinados circuitos neuronales intervienen en recuerdos, emociones y comportamientos. 

La historia comenzó con los estudios de Peter Hegemann sobre cómo las algas unicelulares responden a la luz. Junto con Georg Nagel, identificó la canalrodopsina, una proteína que funciona como un canal sensible a la luz. Cuando recibe luz azul, permite el movimiento de iones y genera una señal eléctrica en la célula. 

El siguiente salto correspondió a Karl Deisseroth. Su equipo introdujo el gen de la canalrodopsina en células nerviosas de ratas y demostró que podía utilizarse luz para provocar señales neuronales. En 2007, la técnica ya había sido aplicada para controlar células nerviosas en cerebros de ratones vivos. 

La combinación de óptica y genética dio origen a la optogenética, que posteriormente se convirtió en una herramienta utilizada en laboratorios de todo el mundo. Su importancia está en que permite intervenir sobre circuitos neuronales específicos y estudiar relaciones de causa y efecto que antes eran mucho más difíciles de demostrar. 

El alcance va más allá de la investigación básica. La optogenética se utiliza para estudiar circuitos relacionados con enfermedades neurológicas y psiquiátricas como Parkinson, epilepsia, Alzheimer, esquizofrenia y adicciones. También existen investigaciones clínicas que buscan utilizarla para recuperar parcialmente la visión en personas con determinados tipos de deterioro visual. 

El Nobel reconoce, por tanto, una tecnología que todavía tiene una importante distancia entre investigación y tratamiento médico generalizado. Su mayor impacto actual está en haber permitido observar y manipular con una precisión inédita la actividad de las neuronas, abriendo nuevas preguntas sobre cómo el cerebro produce memoria, emociones y conducta. 

 

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