La brecha salarial persiste: ellas reciben menos y concentran los ingresos más bajos

Por EDITOR Septiembre 22, 2026 36

En el primer trimestre de 2026, 55 por ciento de las mujeres ocupadas percibió hasta un salario mínimo, contra 41.5 por ciento de los hombres; la diferencia también aparece conforme aumenta la escolaridad. 

La desigualdad salarial entre hombres y mujeres en México no desaparece con una mayor incorporación femenina al mercado laboral. Los datos más recientes del INEGI muestran que ellas siguen concentrándose en los niveles inferiores de ingreso y que la diferencia se mantiene incluso cuando se observa a la población por nivel educativo.

Durante el primer trimestre de 2026, 55 por ciento de las mujeres ocupadas percibió hasta un salario mínimo, frente a 41.5 por ciento de los hombres. En el conjunto de la población ocupada, la proporción fue de 47 por ciento. La medición utiliza salarios mínimos equivalentes con base en enero de 2026. 

La brecha no desaparece entre quienes alcanzan mayores niveles de escolaridad. La ENIGH 2024 muestra que el ingreso monetario promedio trimestral de las personas con estudios profesionales fue de 61 mil 905 pesos para los hombres y de 41 mil 63 pesos para las mujeres. En el nivel de posgrado, los promedios fueron de 112 mil 895 y 77 mil 189 pesos, respectivamente. 

En términos generales, la ENIGH 2024 registró un ingreso monetario promedio trimestral de 36 mil 47 pesos para los hombres y de 23 mil 714 pesos para las mujeres. La diferencia equivale a 12 mil 333 pesos por trimestre. Estos datos corresponden a ingreso monetario y no deben confundirse automáticamente con una medición de salario por el mismo puesto o por hora trabajada. 

El propio INEGI reportó, a partir de esa encuesta, que el ingreso monetario promedio mensual de los hombres fue 4 mil 111 pesos superior al de las mujeres. La ENIGH incorpora características como sexo, edad, escolaridad y ocupación, por lo que permite observar las diferencias de ingreso, aunque no establece por sí sola cuánto de la brecha corresponde a discriminación salarial y cuánto a factores como horas trabajadas, ocupación, sector, experiencia o posición laboral. 

La distancia también aparece en la estructura del mercado laboral. En el primer trimestre de 2026, la tasa de informalidad laboral fue de 56.5 por ciento entre las mujeres y de 53.7 por ciento entre los hombres. La informalidad implica diferencias en acceso a prestaciones, seguridad social y estabilidad laboral. 

Los datos educativos agregan otro elemento: aumentar la escolaridad eleva los ingresos tanto para hombres como para mujeres, pero no elimina la diferencia. En 2024, por ejemplo, quienes tenían hasta primaria registraron ingresos trimestrales de 19 mil 940 pesos entre los hombres y 12 mil 95 entre las mujeres; con preparatoria, fueron 34 mil 82 y 23 mil 639 pesos, respectivamente. 

El problema, por tanto, no puede medirse únicamente preguntando si las mujeres están entrando al mercado laboral. La información disponible obliga a observar también cuánto reciben, qué tipo de empleo ocupan, cuántas horas trabajan, si tienen seguridad social y cómo cambia su ingreso cuando aumenta su nivel educativo. La evolución de esos indicadores permitirá determinar si la reducción de las brechas laborales se está traduciendo también en una reducción sostenida de las brechas de ingreso.

 

Compartir

EDITOR

Editor Ver noticias del autor

EDITOR

Editor Ver noticias del autor

Navegación

  • Nacional
  • En los tiempos de la radio
  • Entrevistas
  • Internacional
  • Deportes
  • Columnas invitadas
  • Finanzas
  • Atrapados en las Redes
  • Columnas Político Financieras
  • Principales medios
  • Nacional
storymapping
  • AngularJS
  • ReactJS
  • Browserify