Irak acusa a EE.UU. y Arabia Saudita de violar su soberanía tras bombardeos
Por EDITOR Julio 29, 2026 28
La guerra regional en Medio Oriente volvió a escalar con un nuevo frente diplomático. El gobierno de Irak condenó los ataques aéreos realizados por Estados Unidos y Arabia Saudita contra posiciones de milicias respaldadas por Irán dentro de territorio iraquí, calificándolos como una “violación flagrante” de su soberanía y una agresión contra instituciones oficiales de seguridad.
Los bombardeos ocurrieron después de que Washington y Riad responsabilizaran a grupos armados proiraníes de lanzar drones contra instalaciones petroleras sauditas. Como respuesta, ambos países atacaron instalaciones logísticas y depósitos de armas de las Fuerzas de Movilización Popular (PMF, por sus siglas en inglés), una coalición de milicias que, aunque mantiene vínculos con Irán, forma parte oficialmente de la estructura de seguridad del Estado iraquí. Al menos 20 combatientes murieron y 32 resultaron heridos, según las propias milicias.
La Presidencia de Irak calificó la operación como un “ataque inaceptable” y sostuvo que la acción constituye una violación del derecho internacional y de la soberanía nacional. Además, advirtió que el territorio iraquí no debe convertirse en escenario para resolver disputas entre potencias regionales o internacionales, al tiempo que pidió privilegiar el diálogo para evitar una escalada mayor.
La ofensiva coincidió con un nuevo ataque de Irán contra posiciones militares estadounidenses en Jordania mediante el lanzamiento de misiles balísticos, mientras la tensión entre Teherán, Washington y sus aliados continúa expandiéndose por distintos frentes del conflicto regional. La combinación de ataques cruzados aumenta el riesgo de una confrontación abierta en Medio Oriente.
El deterioro de la seguridad también impactó a los mercados internacionales. La renovada incertidumbre impulsó el precio del petróleo Brent por encima de los 84 dólares por barril, debido al temor de que el conflicto vuelva a comprometer el tránsito de hidrocarburos por el Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
La postura de Bagdad refleja además un dilema estratégico. Mientras busca preservar su relación con Estados Unidos, también enfrenta la creciente influencia de milicias alineadas con Irán que operan dentro de su territorio. Esa dualidad coloca al gobierno iraquí en una posición cada vez más frágil frente a una guerra que amenaza con extenderse por toda la región.
Más allá del episodio militar, la condena iraquí pone sobre la mesa una cuestión de fondo: el respeto a la soberanía de los Estados en un conflicto donde múltiples actores intervienen simultáneamente. Cada nueva incursión aumenta el riesgo de que la confrontación deje de ser un enfrentamiento entre aliados y adversarios para convertirse en una guerra regional de mayor alcance.
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