Infantino lleva a la FIFA hacia el capital privado y desata una rebelión en el futbol mundial
Por EDITOR Julio 29, 2026 16
La FIFA enfrenta una de las mayores controversias de su historia moderna. La organización que durante décadas ha operado como una asociación internacional sin fines de lucro pretende abrir la puerta al capital privado mediante la creación de una empresa que administrará los derechos comerciales de sus principales torneos. La iniciativa, impulsada por el presidente Gianni Infantino, ya provocó un abierto choque con la UEFA y reavivó el debate sobre el futuro del futbol mundial.
El proyecto contempla la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva entidad valuada en aproximadamente 20 mil millones de dólares que concentrará la explotación comercial de la Copa del Mundo, el Mundial de Clubes y otras competencias organizadas por la FIFA. La propuesta prevé vender hasta 20% de participación a inversionistas privados para recaudar alrededor de 4 mil 200 millones de dólares, recursos que, según el organismo, serán destinados al desarrollo del futbol en las 211 federaciones afiliadas.
Aunque la FIFA sostiene que conservará el control absoluto sobre la gobernanza del deporte y que la asociación seguirá operando jurídicamente como una entidad sin fines de lucro, la iniciativa representa un cambio sin precedentes. Por primera vez, inversionistas externos podrían obtener beneficios económicos derivados del negocio comercial más importante del futbol internacional.
La respuesta de la UEFA fue inmediata. El organismo europeo cuestionó la falta de transparencia con la que se presentó la propuesta y advirtió que el ingreso de capital privado podría alterar el equilibrio institucional del futbol. Para sus dirigentes, la prioridad no debe ser maximizar el valor financiero de los torneos, sino preservar la autonomía deportiva y la integridad de las competiciones.
Más allá de la disputa entre organismos, el plan refleja una tendencia que ya transformó otras industrias del deporte y el entretenimiento. Fondos de inversión han adquirido participaciones en ligas, franquicias y derechos audiovisuales alrededor del mundo. Ahora, la FIFA busca replicar ese modelo para monetizar de manera más agresiva sus activos comerciales sin modificar formalmente su estructura jurídica.
Infantino defiende la propuesta argumentando que permitirá multiplicar los recursos destinados al desarrollo del futbol y elevar significativamente los apoyos económicos para las asociaciones nacionales. Sin embargo, analistas advierten que la entrada de inversionistas privados también podría aumentar la presión para expandir el calendario internacional, crear nuevos torneos y privilegiar los ingresos comerciales sobre los intereses deportivos.
La discusión trasciende una operación financiera. Lo que está en juego es el modelo económico del futbol mundial. Mientras la FIFA sostiene que busca garantizar recursos para el crecimiento del deporte, sus críticos sostienen que la organización comienza a comportarse cada vez más como una corporación global cuyo principal activo es el negocio del Mundial. La decisión que adopten las federaciones afiliadas podría redefinir la gobernanza del futbol durante las próximas décadas.
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