Hijos de migrantes se enlistan en el Ejército de EU para evitar la deportación de sus padres
Por EDITOR Enero 12, 2026 64
Ciudadanos estadunidenses cuyos padres ingresaron de manera irregular a Estados Unidos están ofreciéndose como voluntarios para el servicio militar con el objetivo de proteger a sus familias de la deportación, de acuerdo con un informe de The New York Times.
El fenómeno ocurre en medio del endurecimiento de la política migratoria impulsada por el presidente Donald Trump y del aumento de redadas federales, lo que ha generado temor en comunidades migrantes. La tensión se intensificó la semana pasada tras la muerte de una madre de tres hijos durante un operativo del ICE en Mineápolis.
Según el diario, algunos jóvenes están recurriendo al programa Parole in Place (PIP), una política que permite a familiares indocumentados de miembros activos de las Fuerzas Armadas evitar la deportación y acceder a un proceso acelerado hacia la residencia legal.
El programa fue establecido en 2007, durante el gobierno de George W. Bush, luego del caso del sargento Alex R. Jiménez, quien murió en combate en Irak mientras su esposa era deportada.
The New York Times entrevistó a Rosa Cortez, sargento de primera clase y reclutadora de la Guardia Nacional de Oregón, quien explicó que el interés por enlistarse ha cambiado. Antes, dijo, los jóvenes se acercaban motivados por el desarrollo profesional; ahora, muchos buscan protección migratoria para sus familias.
Cortez relató que ella misma es hija de inmigrantes indocumentados y que creció trabajando en huertos del noroeste del Pacífico. Señaló que, aunque se siente orgullosa de su servicio, en la actual administración los integrantes de la Guardia han sido desplegados con mayor frecuencia en tareas policiales en ciudades gobernadas por demócratas, lo que ha generado conflictos legales y descontento interno.
Entre los casos que describió está el de Lindsey Vásquez, de 20 años, quien se enlistó en la Guardia Nacional mientras trabajaba en una tienda departamental y logró que sus padres iniciaran el proceso para obtener la residencia permanente.
También mencionó a Juan, de 23 años, quien decidió alistarse tras presenciar el arresto de un amigo de la familia por agentes federales enmascarados en una tienda Home Depot. “Espero que mi madre califique para PIP para que no tenga que salir del país”, le dijo.
Aunque expresó dudas, Juan aprobó el examen de ingreso antes de Navidad y continúa con su proceso de incorporación. “Es un buen chico, lleno de energía”, dijo Cortez. “Creo que será un gran líder”.

