Gusano barrenador acelera su expansión y enciende alertas sanitarias en México y Estados Unidos
Por EDITOR Junio 5, 2026 21
La reaparición del gusano barrenador del ganado vuelve a encender las alarmas sanitarias en América del Norte.
Mientras Estados Unidos confirmó la detección de un caso en Texas, autoridades y especialistas siguen de cerca la evolución de la plaga en México, donde los registros asociados a miasis provocada por este parásito muestran un crecimiento acelerado durante los primeros meses del año.
La preocupación radica en que el gusano barrenador, considerado una de las plagas más destructivas para la ganadería, puede afectar tanto a animales como a seres humanos mediante infestaciones en heridas abiertas, generando importantes riesgos sanitarios y económicos.
De acuerdo con reportes especializados, los casos registrados en México han mostrado un incremento cercano al 200% en apenas cinco meses, situación que ha llevado a productores pecuarios y autoridades sanitarias a reforzar medidas de vigilancia epidemiológica en diversas regiones del país.
En Estados Unidos, el Departamento de Agricultura sostiene que la detección registrada en Texas corresponde a un hecho aislado y que, hasta el momento, no existen indicios de que la plaga se haya establecido nuevamente en territorio estadounidense tras décadas de erradicación.
Sin embargo, expertos recuerdan que las fronteras biológicas no son impermeables y que la movilidad del ganado, el comercio regional y las condiciones climáticas pueden facilitar la dispersión de la plaga.
El gusano barrenador fue erradicado de gran parte de América del Norte hace más de medio siglo mediante programas binacionales de control sanitario considerados entre los más exitosos del continente.
Por ello, cualquier reaparición genera especial preocupación entre productores, autoridades veterinarias y organismos de sanidad animal.
La situación adquiere relevancia económica debido a que la ganadería representa una actividad estratégica para México y Estados Unidos, con cadenas productivas estrechamente vinculadas por el comercio regional.
Porque más allá del impacto sanitario, el avance de esta plaga podría generar restricciones comerciales, mayores costos de producción y nuevos desafíos para la industria pecuaria.
Y por ahora, la prioridad de las autoridades es impedir que el problema se convierta en una amenaza de mayor escala.


