Guerra larga: el conflicto entra en fase de desgaste
Por EDITOR Marzo 3, 2026 65
La narrativa internacional ya no habla de una operación quirúrgica. Las principales portadas de Estados Unidos y Europa coinciden en algo: el conflicto no será breve y podría extenderse por semanas, con posibilidad de ampliarse a nuevos frentes.
El discurso oficial anticipa una campaña sostenida, mientras crece la probabilidad de un involucramiento más profundo en la región. El riesgo no está únicamente en los bombardeos actuales, sino en la expansión indirecta del conflicto a través de aliados regionales, milicias y actores no estatales.
El frente energético añade una dimensión estratégica: cualquier alteración prolongada en el Golfo Pérsico o en rutas marítimas clave puede transformar una guerra regional en una crisis económica global.
La pregunta central ya no es si habrá escalada, sino qué tan amplia será. Un conflicto contenido implicaría presión temporal sobre mercados. Uno regionalizado podría redibujar equilibrios militares y diplomáticos durante años.
La posibilidad de “botas sobre el terreno” marca el punto de inflexión. Si ese escenario se concreta, el conflicto dejaría de ser una operación aérea limitada y entraría en una fase de desgaste estructural con consecuencias impredecibles.
El mundo no está ante un episodio aislado. Está ante una prueba de poder en tiempo real.
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