Gaza enfrenta una crisis de agua

Por EDITOR Agosto 31, 2026 29

Conseguir agua potable se ha convertido en una tarea diaria para millones de personas en Gaza. La destrucción y el deterioro de la infraestructura hidráulica, las restricciones para reparar redes y la dependencia de distribución mediante camiones mantienen a la población expuesta a una crisis que se vuelve todavía más severa durante el verano. 

La dimensión del problema es particularmente alta. Una evaluación del sistema de agua, saneamiento e higiene realizada a principios de julio encontró que 90% de la población sufría interrupciones frecuentes e impredecibles en el acceso a agua segura y confiable para beber, cocinar e higiene. Un mes antes la proporción era de 84%. 

La escasez no se limita al agua para consumo. Una evaluación conjunta de WASH encontró que 63% de los hogares analizados recibía menos de seis litros de agua potable por persona al día, mientras 60% de la población permanecía expuesta a aguas residuales o desechos humanos a menos de 10 metros de sus refugios. 

El sistema depende cada vez más de camiones cisterna. Al cierre de julio, alrededor de 75% de la población de Gaza tenía el suministro mediante agua transportada como su principal fuente de agua potable. Los socios humanitarios distribuían más de 20 mil metros cúbicos diarios a 2 mil 634 puntos de abastecimiento. 

Pero esa red de emergencia tampoco es suficiente para cubrir las necesidades. Durante el verano, cuando aumenta el consumo, las organizaciones humanitarias han enfrentado restricciones de acceso, falta de combustible, piezas de repuesto y financiamiento. En julio, el volumen de agua potable distribuido era entre 15% y 20% menor que en junio. 

La infraestructura continúa deteriorándose. El 24 de agosto, un pozo de agua y una instalación de desalinización apoyados por UNICEF en Deir al Balah sufrieron daños severos, afectando el suministro de agua segura para más de 4 mil personas, incluidos unos 2 mil niños. Las organizaciones tuvieron que recurrir nuevamente al abastecimiento mediante camiones. 

La combinación de calor, desplazamiento y falta de servicios básicos aumenta además los riesgos sanitarios. UNICEF ha advertido que durante el verano los niños son especialmente vulnerables porque la escasez de agua obliga a las familias a elegir entre beber, mantener la higiene y prevenir enfermedades. 

La situación sanitaria se agrava por el deterioro de los sistemas de saneamiento. La falta de agua suficiente para higiene y limpieza, junto con aguas residuales, acumulación de basura y condiciones de hacinamiento, favorece la contaminación ambiental y la propagación de enfermedades. 

El problema también tiene una dimensión energética. La falta de combustible y de aceite para motores ha obligado a municipios a reducir las horas de bombeo o suspender temporalmente algunos servicios de agua. En algunas zonas, las plantas de bombeo sólo pueden funcionar durante unas horas al día. 

La respuesta humanitaria mantiene una carrera contra el tiempo. Organizaciones internacionales distribuyen agua, instalan puntos comunitarios, reparan tuberías y trabajan en plantas de desalinización, pero el acceso a materiales, combustible y zonas afectadas sigue limitando la capacidad de recuperar una infraestructura que ha quedado severamente dañada por la guerra. 

Así, en Gaza el agua dejó de ser solamente un servicio básico. Se convirtió en un problema cotidiano de supervivencia. Y mientras las temperaturas permanecen elevadas, cualquier interrupción adicional en pozos, plantas de desalinización, redes o camiones puede traducirse rápidamente en una emergencia todavía mayor.

 

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