Francia vuelve a las calles por el costo de vida; Lyon estalla entre gases y disturbios
Por EDITOR Noviembre 5, 2026 8
Sindicatos, trabajadores y estudiantes convocaron una jornada nacional de huelgas para exigir mejores salarios, pensiones y servicios públicos, además de mayor inversión educativa. Se programaron movilizaciones en unas 260 ciudades y el Gobierno desplegó 70 mil elementos de seguridad. En Lyon, los enfrentamientos obligaron a la policía a utilizar gas lacrimógeno.
El aumento del costo de vida volvió a sacar a miles de personas a las calles de Francia. Este jueves 5 de noviembre, sindicatos, trabajadores del sector público y organizaciones estudiantiles protagonizan una jornada nacional de huelgas y manifestaciones para exigir mejores salarios, pensiones, condiciones laborales y servicios públicos. La convocatoria alcanza alrededor de 260 ciudades y municipios.
La protesta responde a una presión económica que se acumula en los hogares: los sindicatos denuncian que suben los precios de los combustibles, alimentos, renta, gas y electricidad, mientras los salarios y las pensiones no avanzan al mismo ritmo. También advierten sobre el aumento de los despidos y el riesgo de recesión, en un país que enfrenta dificultades económicas y un debate sobre el gasto público.
A las demandas laborales se sumó el movimiento estudiantil, que reclama más recursos para la educación, mejores condiciones en las escuelas y atención a la falta de personal docente. La movilización tiene su antecedente en protestas iniciadas en septiembre por la escasez de trabajadores en un plantel de educación media superior, que después se extendieron a otras regiones y sectores.
En Lyon, la jornada pasó de la movilización a los enfrentamientos. Sobre la avenida Garibaldi, grupos que se separaron del contingente fueron señalados por lanzar morteros y dirigirse contra las fuerzas de seguridad. La prefectura reportó además lanzamiento de proyectiles, barricadas y daños a establecimientos. La policía respondió con gases lacrimógenos y dispersó a un grupo que las autoridades clasificaron como de riesgo.
La prefectura sostuvo que la intervención se realizó en legítima defensa, al señalar que los agentes enfrentaron a personas que consideró amenazantes. La versión oficial debe distinguirse de los reclamos de manifestantes y sindicatos, que cuestionan las restricciones impuestas a los recorridos y el uso de la fuerza policial. En Lyon, las autoridades prohibieron el acceso de las marchas a amplias zonas del centro, incluida la plaza Bellecour; un tribunal administrativo confirmó las restricciones.
El Gobierno francés desplegó 70 mil policías y gendarmes en todo el país, con apoyo de vehículos blindados, drones y helicópteros. El Ministerio del Interior informó que se esperaban más de 220 acciones en la vía pública y condicionó la autorización de los recorridos a medidas de seguridad y a la capacidad de los sindicatos para controlar sus contingentes.
La tensión no comenzó este jueves. Las nuevas movilizaciones llegan después de los disturbios del 17 de octubre, cuando se registraron saqueos, daños a comercios y edificios públicos en distintas ciudades. En Lyon, los incidentes de jornadas posteriores llevaron a las autoridades a endurecer los perímetros de seguridad y restringir las rutas de las marchas.
El desafío para el gobierno de Emmanuel Macron es contener la violencia sin reducir el conflicto a un problema de orden público. Las demandas de trabajadores y estudiantes apuntan al poder adquisitivo, el empleo y la calidad de los servicios públicos; la respuesta policial puede contener los disturbios, pero no resuelve las causas económicas y sociales que mantienen la movilización.


