EU e Irán convierten los petroleros en nuevo frente de guerra y llevan el crudo sobre 100 dólares

Por EDITOR Septiembre 9, 2026 21

Estados Unidos destruyó cinco buques petroleros iraníes tras ataques contra un buque de guerra; Teherán respondió contra barcos en el estrecho de Ormuz y amplió la amenaza sobre el transporte energético mundial.

La guerra entre Estados Unidos e Irán acaba de abrir un frente con consecuencias que van mucho más allá del campo militar: el transporte de petróleo. En la mayor escalada contra la navegación desde el inicio del conflicto, Washington destruyó cinco petroleros iraníes y Teherán respondió atacando embarcaciones en torno al estrecho de Ormuz.

El Comando Central de Estados Unidos informó que sus fuerzas destruyeron los petroleros Kaviz, Charminar, Horizon 1, Riesco y Derya, después de que la Guardia Revolucionaria iraní intentara atacar con misiles balísticos a un buque de guerra estadounidense en dos ocasiones. Washington aseguró que las tripulaciones fueron advertidas para abandonar las embarcaciones antes de los ataques y que ningún militar estadounidense resultó herido. 

La respuesta iraní elevó todavía más el riesgo. La Guardia Revolucionaria afirmó haber atacado 10 embarcaciones, entre ellas dos buques estadounidenses y ocho petroleros que intentaban atravesar una zona declarada por Teherán como prohibida e insegura dentro de Ormuz. También lanzó misiles contra una base utilizada por fuerzas estadounidenses en Jordania, aunque Amán aseguró que interceptó 18 de los 20 proyectiles y que no hubo víctimas. 

El problema para los mercados es que Ormuz no es una ruta cualquiera. Antes de la guerra, por ese estrecho transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, además de una proporción relevante del gas natural licuado. El tráfico comercial se ha reducido drásticamente: datos preliminares citados por Reuters registraron apenas seis buques de materias primas cruzando la zona el martes, frente a un promedio de 12 en los diez días anteriores. 

La reacción financiera fue inmediata. El Brent superó los 100 dólares por barril por primera vez desde julio y llegó a 100.95 dólares, mientras el WTI alcanzó 95.60 dólares. El mercado está incorporando no sólo el riesgo de perder producción, sino el costo y la dificultad de mover el petróleo: las primas de seguro de guerra y transporte por Ormuz se han disparado y pueden agregar millones de dólares al costo de cada cargamento. 

El riesgo energético se amplió además por el conflicto entre Arabia Saudita y los hutíes respaldados por Irán. Los ataques contra ciudades e instalaciones energéticas saudíes provocaron incendios y dejaron 73 personas heridas, mientras Riad respondió con ataques contra posiciones hutíes en Yemen. Con Ormuz y el mar Rojo bajo presión simultáneamente, disminuyen las rutas disponibles para sacar crudo del Golfo hacia los mercados internacionales. 

Para México, el choque tiene una doble lectura. Un petróleo más caro mejora potencialmente el valor de las exportaciones de crudo, pero también eleva los riesgos de inflación mediante combustibles, transporte y costos industriales. El momento es especialmente delicado porque la inflación mexicana ya aceleró a 3.26% anual en agosto, aunque la inflación subyacente continuó moderándose. 

La siguiente etapa será determinante: si los ataques contra petroleros se convierten en una práctica recurrente, el mercado dejará de tratar el conflicto como un episodio geopolítico y comenzará a descontar una interrupción estructural del suministro. En ese escenario, los 100 dólares por barril dejarían de ser una barrera psicológica para convertirse en un nuevo punto de partida.

 

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