“El Tanque” reabre el vínculo de los Olán con el CJNG
Por EDITOR Octubre 7, 2026 41
La captura de “El Tanque” reabre un punto de contacto que ya había aparecido en audios difundidos meses atrás: el nombre de un presunto operador criminal aparece dentro de conversaciones relacionadas con negocios de balasto y con una supuesta intervención para detener extorsiones.
La detención de Iván Cazarín Molina, alias “El Tanque”, ocurrida el 5 de octubre en Zapopan, Jalisco, vuelve a colocar bajo escrutinio los audios difundidos en agosto sobre los empresarios Jorge Amílcar Olán Aparicio y Luis Alberto Olán, particularmente por la relación que en esas conversaciones se atribuye al segundo con el presunto operador regional del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La captura fue confirmada el 6 de octubre por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch.
De acuerdo con las autoridades mexicanas, Cazarín Molina era identificado como un operador regional del CJNG con presencia en Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Puebla y vinculado a investigaciones por homicidio, extorsión, privación ilegal de la libertad, robo de hidrocarburos, lavado de dinero y tráfico de drogas. Durante el operativo, en el que participaron fuerzas federales, fueron asegurados un arma de fuego, diversas dosis de droga y un vehículo; el detenido quedó a disposición de la autoridad ministerial, que deberá determinar su situación jurídica.
El antecedente financiero y criminal de Cazarín Molina también está documentado por Estados Unidos. En septiembre de 2024, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro lo sancionó como integrante de alto nivel del CJNG y señaló que reportaba directamente a Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”. La autoridad estadounidense lo relacionó además con una estructura de robo y comercialización ilegal de combustible que utilizaba instalaciones de almacenamiento y una red de empresas y estaciones de servicio.
El nuevo elemento que vuelve relevante su captura para el expediente de los Olán son las grabaciones difundidas por Latinus en agosto de 2026, correspondientes, según las investigaciones periodísticas, a conversaciones de 2023. En uno de los fragmentos, Luis Alberto Olán afirma conocer a “El Tanque” y relaciona ese contacto con el cese de extorsiones contra el propietario de una mina de balasto. Las conversaciones estaban relacionadas con negocios de extracción, transporte y suministro de ese material para obras ferroviarias.
Aquí existe una distinción importante: la relación directa que aparece en los audios es entre Luis Alberto Olán y “El Tanque”; no hay en el material difundido una conversación directa entre Jorge Amílcar Olán e Iván Cazarín Molina. Amílcar aparece en otros fragmentos hablando sobre su hermano Luis Alberto y describiendo sus contactos, pero convertir esa referencia en una relación personal directa entre Amílcar y Cazarín iría más allá de lo que permiten acreditar las grabaciones publicadas.
El punto de contacto de esas conversaciones es el balasto, piedra utilizada como soporte de las vías ferroviarias. Según las investigaciones periodísticas, los hermanos Olán tenían negocios relacionados con la extracción y suministro de este material para obras federales, entre ellas el Tren Maya y el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. En los audios, el nombre de “El Tanque” aparece cuando se habla de la intervención para detener presuntas extorsiones contra un proveedor de una mina.
La captura modifica ahora el valor periodístico de esas conversaciones. Mientras los audios sólo permitían documentar lo que los participantes decían sobre sus propios contactos, Cazarín Molina está ahora bajo custodia de autoridades mexicanas y enfrentará un procedimiento en el que se determinará su situación jurídica. Por ello, cualquier declaración que eventualmente rinda, así como las investigaciones de la Fiscalía, podrían establecer si existió alguna relación operativa entre las personas mencionadas en las grabaciones o si se trataba únicamente de afirmaciones hechas por los interlocutores. Hasta ahora, los audios no constituyen por sí mismos una resolución judicial ni acreditan responsabilidad penal de los hermanos Olán.
La relevancia del caso está, por tanto, en dos expedientes que ahora se cruzan en el mismo punto: por un lado, una investigación de seguridad que identifica a Cazarín como operador regional del CJNG y lo relaciona con robo de hidrocarburos, extorsión y otros delitos; por otro, una investigación periodística que documentó conversaciones de empresarios vinculados al negocio del balasto en las que aparece el nombre del mismo personaje. El siguiente paso será determinar qué información existe en las investigaciones ministeriales sobre esos contactos y si la captura aporta elementos nuevos para esclarecerlos.
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