Doble nacionalidad divide al Verde y pone en riesgo mayoría calificada de Sheinbaum
Por EDITOR Septiembre 9, 2026 33
Manuel Velasco reconoció que hay legisladores del PVEM con doble nacionalidad; la reforma presidencial ya fue aprobada en comisión de Diputados, pero aún necesita mayoría calificada en ambas cámaras.
La reforma constitucional que busca exigir nacionalidad única para quienes aspiren a la Presidencia, las gubernaturas y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México abrió una grieta dentro del Partido Verde Ecologista de México, uno de los aliados legislativos de Morena.
Manuel Velasco, coordinador del PVEM en el Senado, reconoció que existen integrantes de su bancada con doble nacionalidad y que el partido todavía no tiene una posición unánime sobre la iniciativa impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum. La mayoría, dijo, está dispuesta a respaldarla, aunque algunos legisladores mantienen reservas o rechazo.
El problema para el oficialismo es numérico. En el Senado, Morena, PT y PVEM han contado con 87 votos, apenas uno por encima de los 86 necesarios para alcanzar la mayoría calificada cuando están presentes los 128 legisladores. Por ello, cualquier ruptura o ausencia dentro de la alianza puede modificar el resultado de una reforma constitucional.
La Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados aprobó el martes el dictamen con 26 votos a favor y cinco en contra. El proyecto plantea que quienes busquen la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno deberán ser mexicanos por nacimiento y no tener otra nacionalidad; si poseen una segunda ciudadanía, tendrían que renunciar a ella antes de solicitar su registro como candidatos.
La propuesta también contempla que, durante el ejercicio del cargo, los titulares del Ejecutivo federal y locales no puedan adquirir o solicitar otra nacionalidad, utilizar documentos de identidad extranjeros, ejercer derechos políticos inherentes a otra ciudadanía o acogerse a la protección diplomática de otro Estado.
El dictamen todavía debe pasar por el Pleno de la Cámara de Diputados y, de obtener la mayoría requerida, continuar su trámite en el Senado. La iniciativa no elimina la doble nacionalidad para los mexicanos en general; la restricción está dirigida a quienes aspiren a encabezar el Poder Ejecutivo federal o los poderes ejecutivos estatales.
El debate enfrenta dos posiciones. El gobierno sostiene que quienes ocupen esos cargos deben mantener un vínculo jurídico y político exclusivo con México. La oposición cuestiona que tener una segunda nacionalidad implique falta de lealtad y advierte que la medida puede afectar derechos políticos de mexicanos con vínculos con otros países.
Así, la discusión dejó de ser solamente jurídica. La reforma se convirtió también en una prueba para la coalición gobernante: el Verde deberá decidir si mantiene la disciplina parlamentaria frente a una iniciativa que puede afectar directamente a algunos de sus propios legisladores.


