Diésel rompe récord en EU y amenaza con encarecer transporte y alimentos
Por EDITOR Septiembre 20, 2026 148
El precio promedio nacional llegó a 6.285 dólares por galón en la medición semanal de la EIA; la referencia diaria de AAA ya supera los 6.50 dólares.
El diésel en Estados Unidos alcanzó un máximo histórico y comienza a trasladar la presión energética hacia el transporte, la agricultura y los alimentos, en un momento en que el mercado mundial de combustibles enfrenta restricciones de suministro.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos ubicó el promedio nacional del diésel para carretera en 6.285 dólares por galón en la semana del 14 de septiembre, por encima del récord registrado durante la crisis energética de 2022. En la referencia diaria de AAA, el precio nacional ya rebasó los 6.50 dólares por galón.
El salto ocurre después de varias semanas de tensión en los mercados de combustibles. El conflicto entre Estados Unidos e Irán ha reducido el flujo de energía por rutas estratégicas, mientras los ataques ucranianos contra refinerías rusas y las restricciones a las exportaciones de diésel han reducido todavía más la oferta internacional.
El problema no se limita al precio del petróleo crudo. La EIA señala que el precio del diésel también depende de los márgenes de refinación, inventarios, costos de distribución, impuestos y disponibilidad del producto. La combinación actual de crudo elevado y menor oferta de destilados ha ampliado la presión sobre el combustible.
El impacto ya se observa en el sector agrícola estadounidense. La temporada de cosecha coincide con el encarecimiento del combustible y eleva el costo de operar tractores, cosechadoras y camiones. En algunos casos, productores reportan que el gasto diario para abastecer una sola máquina se ha duplicado frente al año pasado.
El transporte de mercancías enfrenta la misma presión. El diésel es fundamental para el autotransporte pesado, la maquinaria de construcción, parte del transporte ferroviario y la logística de alimentos. Empresas ferroviarias estadounidenses ya reportan que algunos clientes comienzan a trasladar carga de los camiones al tren para reducir costos de combustible.
La consecuencia más delicada puede aparecer con rezago: mayores costos de transporte y producción terminan incorporándose a los precios de bienes y alimentos. El efecto no necesariamente es inmediato, porque existen contratos de transporte y cadenas comerciales que absorben temporalmente parte del incremento.
La administración de Donald Trump ha comenzado a adoptar medidas para contener el impacto sobre el suministro, incluida una flexibilización temporal de las reglas sobre horas de servicio para conductores de camiones que transportan gasolina y diésel. Sin embargo, mientras persistan las restricciones internacionales de oferta, el problema va más allá de la logística interna estadounidense.
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