Diésel en EU toca récord y amenaza con encarecer toda la cadena
Por EDITOR Septiembre 4, 2026 146
El combustible llegó a 5.85 dólares por galón, por encima del máximo de 2022; el golpe alcanza transporte, agricultura y alimentos mientras la guerra y la escasez de refinados mantienen presionado al mercado.
El precio del diésel en Estados Unidos alcanzó un nuevo máximo histórico de 5.85 dólares por galón, superando el récord registrado en junio de 2022. El salto ocurre en un momento de fuerte tensión en el mercado energético mundial y amenaza con trasladarse desde el transporte hacia el precio de alimentos y mercancías.
La escalada no responde únicamente al precio del petróleo. El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha alterado los flujos de combustibles a través del estrecho de Ormuz, mientras los ataques ucranianos contra refinerías rusas han reducido otra fuente importante de diésel para el mercado internacional.
La presión se refleja también en las existencias estadounidenses. Los inventarios de destilados en la Costa Este —categoría que incluye diésel y combustible para calefacción— cayeron a 19.3 millones de barriles al cierre de agosto, su nivel más bajo desde que comenzó el registro de esa serie en 1990. Al mismo tiempo, el margen de refinación del diésel llegó a superar los 100 dólares por barril, una señal de que el problema no está solamente en el crudo, sino en la disponibilidad de productos refinados.
El movimiento es particularmente delicado porque el diésel es el combustible de buena parte del transporte de carga y de actividades como agricultura, construcción e industria. Cuando el costo del combustible aumenta, las empresas de transporte pueden trasladarlo a fletes y servicios, y esos incrementos terminan incorporándose al precio de productos que recorren largas distancias antes de llegar al consumidor.
La magnitud del ajuste también es relevante. Antes del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel e Irán, a finales de febrero, el promedio nacional rondaba 3.76 dólares por galón. El precio actual implica un incremento cercano a 56 por ciento frente a ese nivel, un cálculo aritmético a partir de las cifras reportadas por AAA.
El problema llega además en un momento poco favorable para la oferta. La temporada de cosechas en el hemisferio norte incrementará el consumo de combustible agrícola, mientras los operadores comienzan a prepararse para la temporada de calefacción. Una combinación de inventarios bajos y mayor demanda podría mantener elevada la presión sobre el mercado durante los próximos meses.
El encarecimiento ya rebasa el problema de las estaciones de servicio. El Brent cerró la semana alrededor de 95.38 dólares por barril, mientras el WTI alcanzó 90.93 dólares, con avances semanales superiores a seis y ocho por ciento, respectivamente. La persistencia de las restricciones en las rutas energéticas mantiene abierto el riesgo de nuevas presiones sobre los combustibles.
Para México, el episodio merece seguimiento porque Estados Unidos es un proveedor fundamental de productos petrolíferos. La EIA señala que México fue el principal mercado de exportación de productos petrolíferos estadounidenses en 2024 y recibió en promedio 1.2 millones de barriles diarios de estos productos, incluidos gasolina, diésel y gas LP. Eso no implica un traslado automático de los precios estadounidenses al mercado mexicano, pero sí muestra el grado de integración energética entre ambos países.


