Deshielo pone a 15 millones en riesgo
Por EDITOR Agosto 29, 2026 28
La tragedia ocurrida esta semana entre Nepal y el Tíbet dejó de ser solamente una emergencia regional y se convirtió en una advertencia sobre un riesgo que alcanza a 15 millones de personas en todo el mundo: las inundaciones repentinas provocadas por el colapso de lagos glaciares. El desastre más reciente ha dejado ya más de 600 muertos y miles de desaparecidos, mientras continúan las labores de rescate.
El fenómeno se conoce como GLOF, por sus siglas en inglés, y ocurre cuando un lago formado por el deshielo queda contenido por hielo, rocas o morrenas y esa barrera natural colapsa. El resultado puede ser una liberación súbita de enormes cantidades de agua, lodo y sedimentos capaces de arrasar poblaciones e infraestructura ubicadas kilómetros río abajo.
Un estudio publicado en Nature Communications estimó que alrededor de 15 millones de personas viven actualmente expuestas a este tipo de inundaciones. Más de la mitad se concentran en cuatro países: India, Pakistán, Perú y China. La investigación identifica al Himalaya como la región con mayor exposición, pero advierte que los Andes presentan un nivel de riesgo comparable y menos estudiado.
El problema está creciendo conforme los glaciares retroceden y alimentan lagos cada vez mayores. La evidencia científica recopilada en los últimos años indica que los eventos de este tipo se han multiplicado por seis durante el último siglo. El calentamiento global está modificando las condiciones de estabilidad de los glaciares, aunque los científicos advierten que todavía no puede establecerse de manera concluyente que el cambio climático haya sido el detonante directo del colapso ocurrido esta semana en el Himalaya.
“15 millones de personas viven bajo la amenaza de los lagos glaciares”, resume la dimensión global del problema la información científica retomada tras la tragedia de Nepal. El riesgo no se limita a las grandes cordilleras asiáticas: también alcanza a comunidades asentadas en los Andes y los Alpes, donde existen lagos glaciares susceptibles de generar inundaciones súbitas.
La tragedia del Himalaya muestra por qué la vigilancia de estas masas de hielo se ha convertido en un asunto de seguridad para comunidades enteras. La expansión de los lagos glaciares puede ser monitoreada mediante sensores, imágenes satelitales y sistemas de alerta temprana, pero muchos de los territorios más vulnerables carecen de recursos suficientes para mantener una vigilancia permanente.
El contraste con países que cuentan con sistemas avanzados de monitoreo resulta significativo. En Suiza, por ejemplo, las autoridades han utilizado información sobre movimientos de glaciares para anticipar evacuaciones y reducir el impacto de posibles inundaciones. La prevención, por tanto, puede cambiar radicalmente el resultado cuando existe tiempo suficiente para detectar la amenaza.
“Los fenómenos provocados por el deshielo se han multiplicado por seis en un siglo”, señala la evidencia científica citada en el análisis de la tragedia. El dato coloca el desastre de Nepal dentro de una tendencia más amplia: no significa que cada colapso glaciar sea consecuencia directa del cambio climático, pero sí que el calentamiento está transformando las condiciones en las que estos eventos pueden producirse.
El desafío para los gobiernos de las regiones montañosas será doble: reducir la exposición de las comunidades y mejorar la capacidad de anticipar los desbordamientos. En lugares donde una pared natural de hielo y roca puede contener millones de metros cúbicos de agua, unos minutos de alerta pueden representar la diferencia entre una evacuación y una tragedia.
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