Cuba vuelve a quedar a oscuras: colapsa otra vez la red eléctrica nacional
Por EDITOR Septiembre 19, 2026 47
Una falla en una línea de transmisión provocó la desconexión del sistema eléctrico cubano; millones quedaron sin servicio mientras avanzaba una recuperación gradual en medio de una severa escasez de combustible.
Cuba volvió a sufrir un colapso total de su sistema eléctrico nacional, dejando a millones de personas sin electricidad y profundizando una crisis energética que ya se ha convertido en uno de los principales problemas cotidianos de la isla.
La falla ocurrió durante la tarde del viernes 18 de septiembre. Las autoridades cubanas informaron inicialmente de problemas en las líneas de transmisión del occidente del país, que terminaron provocando la desconexión del sistema y posteriormente afectaron también a la zona oriental.
La recuperación comenzó de manera gradual y bajo un esquema de prioridades. Hospitales, plantas de bombeo de agua y centros de comunicación fueron colocados entre los primeros circuitos a restablecer, mientras las autoridades intentaban reconstruir la red sin provocar un nuevo colapso.
En La Habana, sólo una fracción de los usuarios había recuperado el servicio durante las primeras horas de la recuperación. En distintas provincias comenzaron a formarse pequeñas zonas aisladas de generación y distribución para reactivar progresivamente el sistema nacional.
El problema no se limita a este apagón. Cuba arrastra una infraestructura eléctrica envejecida, problemas de mantenimiento y una severa falta de combustible para operar sus plantas termoeléctricas. Los cortes de electricidad de más de 30 horas se han vuelto recurrentes y en algunas provincias han superado ese periodo.
La crisis también tiene efectos que van más allá de la electricidad. Los apagones afectan el suministro de agua, las telecomunicaciones, el transporte, la conservación y preparación de alimentos y la actividad económica. Para una población que ya enfrenta escasez de productos básicos, cada interrupción prolongada amplifica las dificultades cotidianas.
La Habana responsabiliza a las restricciones estadounidenses por el agravamiento de la crisis y sostiene que la falta de combustible, piezas y acceso a determinados suministros dificulta la operación de las centrales. Washington, por su parte, atribuye el deterioro del sistema a problemas estructurales y a la gestión económica cubana.
El nuevo colapso vuelve a colocar el problema energético en el centro de la crisis cubana. La pregunta ya no es únicamente cuánto tardará en restablecerse la electricidad, sino cuánto tiempo puede sostenerse una red que depende de instalaciones envejecidas, combustible escaso y una capacidad de generación insuficiente frente a la demanda.
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